El Barcelona ha hecho muchas cosas bien durante este mercado, pero hay una posición en la que la planificación empieza a dejar demasiadas preguntas. La salida de Robert Lewandowski no apareció de repente: el polaco anunció oficialmente el 16 de mayo que abandonaría el club al terminar la temporada. Tres meses después, Hansi Flick continúa esperando al delantero centro que complete su ataque.
El gran objetivo siempre fue Julián Álvarez, pero aquella operación nació torcida. El Atlético de Madrid se ha mantenido firme en su negativa a negociar la salida del argentino y el Barça ha esperado durante semanas un movimiento que no terminaba de producirse. Apostar fuerte por uno de los mejores delanteros del mundo es perfectamente comprensible; hacerlo sin tener suficientemente avanzada una alternativa por si el primer plan se bloquea ya resulta bastante más discutible.
La segunda vía tampoco salió precisamente barata. Junior Kroupi, delantero del Bournemouth, aparecía como una de las grandes alternativas, pero el club inglés valoraba su salida por encima de los 100 millones de euros y rechazó dos propuestas del Barcelona por considerarlas insuficientes. Posteriormente, el francés sufrió una fractura en el quinto metatarsiano que necesitó cirugía y lo dejó fuera de combate durante varios meses. El Plan B terminó siendo casi tan complicado económicamente como el primero y, después, directamente inviable a corto plazo por motivos físicos.
Y así llegamos a Ayoze Pérez. Según la información surgida este martes desde Radio Marca y posteriormente recogida por distintos medios, el atacante del Villarreal aparece ahora entre las alternativas que maneja el Barça si Julián no llega. A Flick le encajaría el perfil del canario y las informaciones sitúan su cláusula alrededor de 30 millones de euros, aunque también apuntan a que el Villarreal podría negociar esa cantidad. No existe por ahora un acuerdo entre clubes, por lo que hablamos todavía de una opción de mercado y no de una operación cerrada, donde el Barça no estaría por la labor de pagar la cláusula si de negociar un fichaje entorno a 10-15 millones.
Ayoze tiene argumentos futbolísticos de sobra para aparecer en esa lista. Hace solamente dos temporadas fue el máximo goleador español de La Liga, ganó el Trofeo Zarra y terminó el campeonato 2024-25 con 19 goles, ninguno de penalti. El Villarreal lo había firmado en 2024 hasta junio de 2028 y aquella primera campaña confirmó que había incorporado a uno de los atacantes nacionales más productivos del campeonato.
El problema está en lo ocurrido después. La 2025-26 estuvo mucho más condicionada por los problemas físicos y Ayoze terminó la Liga con cinco goles en 25 partidos, muy lejos de los registros del curso anterior. No significa que haya dejado de ser un buen futbolista ni mucho menos que esté acabado: acaba de comenzar esta temporada entrando en el once del Villarreal frente al Racing y disputó 56 minutos. Pero sí obliga a preguntarse, si pagar una cantidad cercana a los 30 millones, si el Villarreal no cede, por un delantero que acaba de cumplir 33 años es realmente la operación que el Barcelona tenía prevista cuando comenzó el verano.
Porque ahí está realmente el debate. El problema no es Ayoze; el problema son las prisas. Si el canario hubiese sido una apuesta diseñada desde mayo, estudiada por Deco, aprobada por Flick y negociada con tiempo, podríamos discutir únicamente sobre su encaje deportivo y su precio. Pero su nombre aparece cuando Julián sigue bloqueado, Kroupi se ha caído y otras alternativas también presentan costes importantes. Incluso Georges Mikautadze, otro de los nombres vinculados al Barça en los últimos días, estaría valorado alrededor de los 60 millones.
Por eso tampoco parece descabellado plantear otra opción: no gastar por gastar. Si el Villarreal exige una cifra demasiado elevada por Ayoze, quizá sea más sensato utilizar temporalmente los recursos que ya existen en la plantilla, dar oportunidades a futbolistas jóvenes y guardar capacidad económica para enero. El Barcelona necesita un nueve, sí, pero necesitarlo no convierte automáticamente cualquier operación en una buena operación. El mercado también consiste en saber cuándo retirarse.
Deco y la dirección deportiva tienen todavía margen para encontrar una solución y el propio Ayoze podría terminar demostrando que todas estas dudas eran exageradas. Su temporada de 19 goles está demasiado cerca como para despreciar su capacidad. Pero Hansi Flick lleva meses sabiendo que Lewandowski no seguiría y llega a la recta final del verano todavía esperando a su delantero. Si finalmente el elegido es Ayoze, habrá que valorar al futbolista por lo que pueda aportar; pero también preguntarse por qué una necesidad conocida desde mayo ha terminado convirtiéndose en una carrera contrarreloj en agosto. @mundiario
