La pista central de Flushing Meadows fue testigo de una auténtica batalla nocturna que ya forma por derecho propio en la historia reciente del US Open. Carlos Alcaraz y Ben Shelton protagonizaron un duelo memorable de cuatro horas y 28 minutos de duración, cuyo punto final se escribió prácticamente a las tres y media de la madrugada en Nueva York con un desenlace cruel para el tenis español.
El encuentro se convirtió en un punto de inflexión estadístico para el joven norteamericano, quien logró batir por primera vez al murciano tras tres enfrentamientos previos sin conocer la victoria. Con este triunfo, Shelton quebró además dos marcas imperiales que ostentaba el español en los grandes escenarios: su impecable balance de 13-0 ante tenistas estadounidenses en torneos de Grand Slam y su casi perfecto 15-1 en partidos resueltos en el quinto set.
A pesar de la dolorosa derrota más allá de las tres de la mañana, Alcaraz abandonó la Gran Manzana con una sonrisa en el rostro y la absoluta tranquilidad del deber cumplido. El defensor del título reaparecía en la competición neoyorquina tras un calvario de cuatro meses y medio inactivo debido a una complicada lesión en la muñeca, una circunstancia que hacía presagiar un torneo de adaptación sin grandes exigencias competitivas.
Sin embargo, el murciano demostró desde el primer intercambio una competitividad voraz, plantando cara en un torneo de máxima exigencia física. Tras un tramo de encuentro marcado por un evidente apagón tenístico entre el segundo y tercer set donde Shelton pasó literalmente por encima con un juego arrollador, la capacidad de reacción del español emergió de entre las sombras.
Resiliencia, desgaste físico y un regreso muy esperanzador
La heroicidad parcial llegó en el cuarto set, donde Alcaraz firmó una recuperación titánica cuando las fuerzas parecían abandonarle por completo y el físico pendía de un hilo. El esfuerzo titánico le permitió forzar una manga definitiva que mantuvo en vilo a los espectadores presentes en las gradas y a los millones de aficionados pegados a los televisores.
En el quinto set, la moneda pudo caer de cualquier lado. El español dispuso de oportunidades reales y claras para desnivelar la balanza a su favor, pero la falta de frescura en los puntos clave impidió materializar las opciones de break. En frente, un Shelton inspiradísimo cuajó con creces uno de los mejores encuentros de su carrera deportiva, mostrando un acierto clínico en los momentos calientes.
El análisis global de la aventura americana del pupilo de Samuel López arroja un balance eminentemente positivo dentro del infortunio del resultado. La derrota duele por la forma y por el esfuerzo invertido, pero la noticia capital para el circuito internacional es que Carlos Alcaraz está de vuelta y capacitado para codearse de nuevo con la élite.
La gira norteamericana deja atrás un maratón nocturno inolvidable que servirá de rodaje y cimiento para los próximos grandes retos del calendario tenístico. Con las buenas sensaciones físicas recuperadas y la muñeca respondiendo al exigente test neoyorquino, el campeón recupera la ilusión de cara a los torneos venideros. @mundiario
