La mayoría de las personas que han entrado en Lituania son iraquíes que han viajado en avión desde Bagdad hasta Minsk y desde allí se limitan a cruzar la frontera con Lituania sin ser inquietados por los guarda fronteras bielorrusos. Las peticiones de cooperación que realizan las autoridades lituanas son ignoradas por la dictadura de Lukashenko que justifica la situación aduciendo que se debe al alivio de las restricciones para viajar que se habrían decretado en numerosos países.
En los primeros seis meses de este año, Lituania ha recibido el doble de inmigrantes ilegales que en los cuatro años anteriores juntos. La gran mayoría de los que han cruzado la frontera hacia Lituania vienen de Oriente Medio, dos tercios son iraquíes. También hay numerosos iraníes y sirios. Atraviesan la frontera en grupos por zonas boscosas gracias a la pasividad de las autoridades bielorrusas y una cuarta parte son niños. La mayor parte llegan sin documentos o con papeles muy dañados e insisten en hablar solamente kurdo, lo que complica mucho la gestión de la Policía lituana.
La cuestión ha llegado al Parlamento Europeo donde esta semana va a ser discutido en el Pleno. El líder del grupo popular, el más grande de la eurocámara, ha adelantado que pedirá el despliegue de la agencia de fronteras Frontex en Lituania para tratar de controlar la situación y ha pedido al mismo tiempo que se inste a las autoridades iraquíes a que acepten un acuerdo de readmisión para que se haga cargo de los ciudadanos que no cumplan las condiciones para permanecer en territorio europeo.
