El Valencia ya tiene a la persona elegida para levantar otra vez su estructura deportiva. Braulio Vázquez regresa a Mestalla más de una década después y lo hace convertido en uno de los directores deportivos más contrastados del fútbol español. El club ha pagado los 290.000 euros de su cláusula en Osasuna y le entrega ahora una primera misión urgente: elegir al entrenador que sustituirá a Carlos Corberán.
La apuesta tiene argumentos deportivos de sobra. Braulio conoce el Valencia, trabajó como director deportivo entre 2010 y 2013 y posteriormente construyó durante nueve temporadas uno de los proyectos más estables de Primera División en Pamplona. Hay, sin embargo, un pequeño detalle que cambia completamente el contexto: aquel Braulio nunca trabajó en el Valencia de Peter Lim. El gallego abandonó Mestalla antes de que Meriton se convirtiese en el accionista mayoritario en 2014.
También resulta difícil explicar su salida de Osasuna únicamente como el final natural de un ciclo. Braulio había renovado el pasado mes de marzo hasta 2029 y el balance de sus nueve años dejó un ascenso, permanencias consolidadas, una final de Copa del Rey y una clasificación europea. La temporada 2024-25 incluso fue calificada por él mismo como de notable alto. El gran deterioro llegó después, con una 2025-26 que terminó con una salvación agónica en la última jornada.
El comienzo del nuevo curso tampoco eliminó las dudas. Osasuna encajó un 5-2 ante el Alavés y posteriormente cayó por 0-2 frente al Espanyol, dos derrotas consecutivas que volvieron a poner el foco sobre un proyecto que necesitaba recuperar impulso. Eso puede ayudar a comprender que Braulio considerase atractivo un cambio de escenario, igual que su vinculación personal con Valencia, donde reside su familia. Pero entre querer iniciar una nueva etapa y escoger el actual Valencia existe un salto considerable.
Porque la principal duda no está en Braulio Vázquez. Está por encima de él. El Valencia lleva años cambiando entrenadores, ejecutivos, responsables deportivos y proyectos mientras la propiedad permanece inalterable. Cada nueva reconstrucción se presenta como la definitiva hasta que los resultados empeoran y desde Singapur se vuelve a derribar el edificio. Ron Gourlay y Carlos Corberán son simplemente los últimos nombres de una lista demasiado larga.
El primer examen de Braulio será el banquillo
Óscar Sánchez, entrenador del Valencia Mestalla, se hará cargo provisionalmente del equipo y, en principio, dirigirá el partido del martes contra el Alavés. Su continuidad más allá de ese encuentro dependerá de la rapidez con la que Braulio resuelva su primera gran decisión. La intención es encontrar un entrenador experimentado, conocedor de La Liga y, preferentemente, alguien con quien el nuevo director deportivo ya haya trabajado.
Ahí aparecen Ernesto Valverde, José Luis Mendilibar, Jagoba Arrasate y Vicente Moreno. Son nombres que encajan en diferentes grados con ese perfil, aunque por ahora no existe confirmación de una negociación cerrada con ninguno de ellos. Valverde conoce perfectamente Mestalla y ya fue elegido por Braulio durante su anterior etapa; Arrasate construyó junto a él el mejor ciclo reciente de Osasuna; mientras que Mendilibar y Vicente Moreno forman parte igualmente de su círculo de técnicos conocidos.
COMUNICADO OFICIAL | RON GOURLAY Y CARLOS CORBERÁN
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— Valencia CF (@valenciacf) September 13, 2026
La elección permitirá comprobar muy pronto cuánto poder tiene realmente Braulio. Una cosa es contratar a un director deportivo prestigioso y otra bastante distinta entregarle las llaves del proyecto. Si el entrenador debe ser escogido pensando en las preferencias de la propiedad, en relaciones externas o en decisiones tomadas desde Singapur, el regreso del gallego habrá empezado con el mismo problema que terminó contaminando buena parte de las estructuras anteriores.
Braulio Vázquez puede ser una excelente incorporación para el Valencia. Precisamente por eso sorprende que haya aceptado un desafío donde su mayor adversario quizá no esté en el mercado, en el vestuario ni siquiera en la clasificación. Después de nueve años construyendo con estabilidad en Osasuna, llega a un club que lleva demasiado tiempo destruyendo y reconstruyendo. El verdadero examen no será comprobar si Braulio sabe hacer su trabajo, sino cuánto tardará Peter Lim en dejar de permitirle hacerlo. @mundiario
