Carlos Alcaraz y Jaume Munar firman un duelo fratricida en las semifinales de Tokio

El cuadro masculino del ATP 500 de Tokio deparó este domingo una inmejorable noticia para los intereses del tenis español. Las pistas del emblemático Ariake Colosseum albergarán este lunes una semifinal con acento plenamente nacional protagonizada por Carlos Alcaraz y Jaume Munar. Dos raquetas unidas por una complicidad generacional que han tenido que sortear no pocos reveses físicos a lo largo de este exigente 2026: al prodigio de El Palmar le frenó en seco una dolencia en la muñeca tras conquistar Australia y completar el Grand Slam, mientras que el mallorquín padeció sendos parones obligados por problemas en el brazo y una inoportuna intervención bucal.

El billete para la antepenúltima ronda de Alcaraz llegó tras un desenlace abrupto y doloroso para el espectáculo. Denis Shapovalov no pudo resistir el esfuerzo muscular y se vio forzado a arrojar la toalla en los albores del segundo asalto, visiblemente mermado por una lesión en la ingle tras un apoyo violento en carrera. El marcador reflejaba un disputado 7-6(3) y 2-1 a favor del murciano tras una hora y veintidós minutos de constantes vaivenes, privando al público japonés de un desenlace completo en un envite que hasta entonces desbordaba dinamismo e intensidad sobre el cemento.

El pupilo de Samuel López abandonó la pista central con una evidente sensación de insatisfacción, consciente de que su tenis todavía demanda mayor continuidad competitiva tras haber cedido su servicio en tres oportunidades. «No diría que estoy muy lejos de mi mejor nivel, pero sí lejos de donde quiero estar. Estoy intentando hacerlo todo bien dentro y fuera de la pista, pero no es lo mismo competir que entrenar; tengo que encontrar la forma de competir», admitió con total franqueza el número tres de la clasificación mundial, quien se ha visto obligado a picar piedra en cada cruce disputado en suelo nipón.

A pesar de las dudas con el saque —registrando apenas un 48% de puntos ganados con el primer servicio en la manga inicial—, Alcaraz debe valorar la lectura positiva de su paso por la capital japonesa. Frente a Alex Michelsen tuvo que levantar un set en contra a base de carácter, ante Matteo Arnaldi desactivó de forma milagrosa cuatro pelotas de set consecutivas en un tie-break agónico y frente a Shapovalov supo templar los nervios en los momentos calientes. La capacidad de supervivencia del murciano sigue intacta, alcanzando sus quintas semifinales del año con la opción viva de revalidar la corona que logró en la pasada edición.

El duelo ante el zurdo canadiense resultó tan entretenido como impredecible, fiel a la naturaleza anárquica del tenista norteamericano. Shapovalov comenzó dominando por 4-2 en un primer parcial que registró hasta cuatro quiebres consecutivos antes de desembocar en un desempate donde Alcaraz elevó la velocidad de crucero para imponer su ley. Tras sellar la manga, el problema en la ingle terminó por minar la resistencia de Denis, momento en el que Carlitos dedicó un sentido «Be back soon, Denis» ante el objetivo de la cámara oficial del torneo.

La resurrección de Jaume Munar y el examen de la Copa Davis

En el otro lado del cuadro, el camino de Jaume Munar hacia la penúltima ronda ha dibujado una trayectoria de impecable rectitud y madurez competitiva. El balear selló su clasificación tras doblegar con pasmosa autoridad al francés Kyrian Jacquet por 6-4 y 6-2 en una hora y cuarenta y un minutos de dominio posicional, sumando su quinta victoria consecutiva en el torneo tras superar previamente dos rondas de la fase previa y firmar un triunfo de relumbrón ante el estadounidense Taylor Fritz.

Este rendimiento superlativo catapulta nuevamente al jugador de Santanyí al selecto grupo de los cincuenta mejores tenistas del circuito ATP, escalando de forma provisional desde el puesto 64 hasta la cuadragésima novena posición del ranking mundial. La victoria premia la fe y el sacrificio de un competidor que no dudó en bajar al barro del circuito Challenger en Sevilla hace escasas semanas para adquirir rodaje, enviando además un mensaje rotundo a David Ferrer en vísperas de oficializar la convocatoria de España para la fase final de la Copa Davis en Bolonia.

A sus 29 años, Munar afronta sus cuartas semifinales del calendario tras las firmadas en Adelaida, Róterdam y Ginebra, confirmando que las molestias articulares en el brazo que le lastraron durante el invierno y la primavera forman ya parte del pasado. «Ha sido un año increíblemente duro para mí: estuve un par de meses fuera durante el invierno, volví a estar de baja en verano, no encontraba soluciones… En general, estoy muy feliz de haber superado todo esto y de tener la oportunidad de jugar este tipo de partidos. Siento que mi juego vuelve a estar ahí», confesaba con alivio el mallorquín.

El balance de enfrentamientos directos entre ambos compatriotas refleja un precedente de tres victorias para Alcaraz por un solitario triunfo para Munar, si bien la dureza del balear desde el fondo de pista promete exigir al máximo la regularidad del murciano. Munar llega descansado y con la confianza por las nubes, mientras que Alcaraz necesitará afinar de forma drástica sus porcentajes al saque para no verse atrapado en las trampas tácticas de su rival.

El Ariake Colosseum se vestirá de gala este lunes para presenciar un duelo de alto voltaje donde el tenis español tiene garantizada su presencia en el partido por el título en Tokio. Entre la búsqueda de sensaciones de un Carlos Alcaraz inconformista y la dulce revancha vital de un Jaume Munar desatado, las semifinales de Japón ofrecerán un choque fraterno donde la ambición de ambos no admitirá concesiones sobre la pista. @mundiario