Tras el terremoto en las relaciones que supuso el Brexit, el Rey Carlos III de Inglaterra intenta ahora, incluso antes de su coronación, comenzar con las tareas de reconstrucción. Ese ha sido el objetivo de su discurso ante el pleno del Bundestag alemán en su primera visita al extranjero, que estuvo prevista a París pero que debido a las protestas fue desplazada a Berlín. En un alemán fluido, del que se ha servido durante la mayor parte de su discurso, ha ido enumerando con sencillez y sentido del humos los innumerables lazos que unen a Alemania y Reino Unido, concediendo un lugar destacado en la lista a la decisión del gobierno de Olaf Scholz de apoyar «a la honorable Ucrania en la lucha contra la guerra de agresión rusa». «La decisión de Alemania de dar a Ucrania un ejército tan grande, de brindar su apoyo, es sumamente audaz, importante y bienvenida», ha dicho, haciendo hincapié en que la invasión rusa de Ucrania no es un asunto bilateral, sino que «amenaza la seguridad de toda Europa y de nuestros valores democráticos». « Alemania y Reino Unido han asumido un importante papel de liderazgo», ha celebrado. Como los mayores donantes de Europa, «hemos tomado decisiones que habrían sido inimaginables en el pasado», ha descrito el nuevo equilibrio de poderes europeos que surgirá del conflicto en Ucrania, «innumerables vidas han sido destruidas, la libertad y las personas han sido brutalmente pisoteadas… Estamos conmocionados por la terrible destrucción, pero podemos sumar nuestro coraje para luchar juntos por la defensa de Ucrania, por la paz y por la libertad». Noticia Relacionada estandar No Carlos III inicia en Alemania su primer viaje oficial como Rey Rosalía Sánchez La semana pasada canceló su visita a Francia por las protestas que está viviendo el país Escuchaba estas palabras desde su escaño el canciller Olaf Scholz, que ayer sin embargo no asistió a la cena de gala en el Palacio Bellevue y envió en su lugar a su antecesora en el cargo, Angela Merkel. Fuentes del gobierno alemán han valorado muy positivamente este gesto de acercamiento del Rey Carlos, «un gesto que no tuvo su madre y que sin embargo él sí ha tenido». El objetivo de su intervención era «renovar nuestra amistad» y para ello ha ido trufando el discurso de guiños a todos y cada uno del los grupos parlamentarios, de manera que todos los diputados han tenido ocasión de verse reflejados. Al canciller Scholz ha dirigido palabras de alabanza en el punto que más las necesita: su política de apoyo a Ucrania. A Los Verdes les ha mencionado que «juntos estamos acelerando la tecnología del hidrógeno» y los miles de aerogeneradores de factura británica que están siendo instalados en las costas alemanas. A la conservadora CDU ha recordado que Londres dio su apoyo a la reunificación alemana, sin aludir a que Margaret Thatcher lo hizo a regañadientes y forzada por el hecho de que otros países europeos, como España, habían hecho público ya su apoyo. «No hay lugar mejor que este edificio para repasar juntos la historia del siglo XX, que une a nuestros dos países… y la magnífica cúpula de cristal de Sir Norman Foster, símbolo de transparencia, democracia y gobierno abierto». Y para la extrema izquierda alemana, el grupo parlamentario más reacio a la monarquía y que ha registrado siete ausencias y los consiguientes escaños vacíos, ha dejado constancia de los más de 10.000 niños judíos que Inglaterra acogió en su huída del nazismo, así como a innumerables refugiados adultos. El líder del partido La Izquierda, Martin Schirdewan, ha explicado que «no consideramos apropiado que el parlamento y el más alto cuerpo diplomático se inclinen ante alguien que, literalmente, nació con la cuchara de oro en la boca». Por si quedaba algún diputado que no se hubiese sentido aludido por el discurso, Carlos III ha creado cierta expectación hablando de «rivalidades» que persisten entre los dos países, para desvelar después que se estaba refiriendo al fútbol y subrayar que «algo muy especial que la selección inglesa femenina se proclame campeona de Europa con una victoria ante Alemania, además del éxito deportivo, ambos equipos promovieron de manera impresionante la igualdad de género y han inspirado a toda una generación». Con esta última puntada, se ha ganado también al feminismo alemán. Según una encuesta representativa realizada el miércoles por el instituto de investigación Yougov, el 50% de los alemanes entiende esta visita como un gesto de acercamiento. Entre la mitad restante, el 27% no cree que suponga un acercamiento (15% «tiende a estar de acuerdo» y 12% «muy en desacuerdo»), mientras que el 24% no sabe responder a la pregunta.

