Courtois no está totalmente descartado para el Clásico: ¿qué se sabe hasta ahora?

    El gran Clásico del fútbol español que acoge este domingo el feudo azulgrana ha amanecido envuelto en un inesperado manto de suspense e incertidumbre en torno a la portería del Real Madrid. Cuando la maquinaria informativa apuntaba a una alineación perfilada para el asalto al Camp Nou, el club blanco sacudió la actualidad matinal al anunciar de forma oficial la baja de Thibaut Courtois para el compromiso debido a un fuerte proceso gripal. Sin embargo, lejos de dar la contienda por perdida, el guardameta belga se ha agarrado a sus opciones con uñas y dientes, negándose a descartar su presencia en el trascendental duelo liguero.

    Desde las entrañas de la ciudad deportiva de Valdebebas, las fuentes internas reflejan el pulso que mantiene el cancerbero contra los estragos del virus. «Vamos a ver cómo avanzan las horas y se va encontrando mejor. Si es así, volará hacia Barcelona», explican desde la entidad madridista, donde admiten que la opción de un viaje exprés a última hora sigue plenamente abierta si el físico del guardameta experimenta una evolución favorable antes del inicio del encuentro. «A ver si puede recuperarse al 100% y vuela», insisten los círculos cercanos al vestuario, evidenciando el compromiso absoluto de un futbolista que no quiere perderse la gran cita de la temporada por ningún motivo.

    La mañana dominical transcurrió bajo un escenario caótico y desconcertante para la planificación del cuerpo técnico encabezado por José Mourinho. Si las primeras informaciones internas hablaban escuetamente de un «gripazo», los sucesivos diagnósticos médicos emitidos desde la enfermería dibujaron un panorama mucho más desalentador, describiendo a un Courtois completamente «reventado» por la virulencia de los síntomas. La irrupción repentina de esta afección vírica dejó inicialmente KO al cancerbero, forzando a la entidad a emitir un comunicado médico que le apartaba de la expedición oficial rumbo a la Ciudad Condal.

    Pese a la contundencia inicial del parte médico, el carácter competitivo de Thibaut Courtois le ha llevado a apurar los plazos reglamentarios al límite, manteniendo en vilo a los servicios médicos del club. El guardameta está dispuesto a desafiar el malestar físico con tal de ocupar su sitio bajo los palos del coliseo azulgrana, consciente de que un partido de esta magnitud exige la presencia de los referentes indiscutibles sobre el césped.

    Tranquilidad en la planta noble y respaldo absoluto a Andriy Lunin

    Ante la posibilidad real de que el guardameta belga no logre superar el proceso vírico a tiempo, la dirección deportiva y el cuerpo técnico del Real Madrid han querido transmitir un mensaje de absoluta serenidad y confianza plena en los recursos de la plantilla. El plan de contingencia institucional pasa por otorgar la titularidad al guardameta ucraniano Andriy Lunin, un portero que ya ha demostrado sobradamente su jerarquía competitiva en escenarios de máxima exigencia internacional.

    «Tenemos a Lunin. Que es muy bueno», afirma una fuente contactada por el diario Marca, rebajando de forma instantánea cualquier atisbo de preocupación en el entorno madridista. La fiabilidad demostrada por el cancerbero ucraniano cada vez que le ha tocado asumir galones bajo los palos constituye un seguro de vida para el planteamiento táctico de Mourinho, garantizando una respuesta solvente ante la voracidad ofensiva del tridente azulgrana.

    La decisión definitiva sobre la presencia de Courtois se dilucidará en las horas previas al pitido inicial, dependiendo estrictamente de la mejoría anímica y física que experimente el portero en su domicilio antes de formalizar su desplazamiento a territorio catalán. Si el belga logra superar el bache febril, tomará un vuelo exprés para unirse a la concentración del equipo en Barcelona; en caso contrario, Andriy Lunin asumirá la responsabilidad de blindar el arco madridista en una noche clave para el devenir del campeonato.

    El pulso contra el reloj protagonizado por el cancerbero titular añade un atractivo dramático inusitado a la previa del clásico más esperado de los últimos años. Con la estrategia táctica perfectamente diseñada por el técnico portugués y la incertidumbre resuelta en la recámara con un guardameta de plenas garantías, el Real Madrid aguarda la hora de la verdad dispuesto a asaltar el feudo de su eterno rival con o sin su guardián titular sobre el césped.

    La capacidad de resiliencia del vestuario blanco vuelve a quedar patente ante la adversidad física de última hora. La tensión competitiva se palpa en el ambiente mientras los aficionados aguardan el parte definitivo que confirme si el gigante belga protagonizará una de las machadas más sonadas del fin de semana en el fútbol europeo. @mundiario