Todo partió de una valoración política del Kremlin, que asumía que la simple presencia de las fuerzas rusas a las puertas de la capital ucraniana comportaría la fácil caída de ésta. Y, cuando los hechos desmintieron tal asunción, Putin no se atrevió a emplear todo el poder militar en sus manos, para apoderarse del centro de Kiev. Seguramente, tal vacilación haya sido la madre de todos sus errores. Bien que, en el abandono de la presión sobre la capital, no esté claro el balance entre la ineficacia ofensiva rusa y la eficacia defensiva ucraniana.
Cuando la información que se difunde es incompleta y parcial, se han disparado las noticias sobre la «derrota» de los rusos, así como el alto grado… Ver Más

