De la Espriella abre una crisis con los países árabes por el giro en el Sáhara y los Altos del Golán

Abelardo de la Espriella ha decidido que el giro de la política exterior colombiana no será gradual. Apenas tres días después de asumir la Presidencia, su Gobierno ha adoptado dos decisiones que colocan a Colombia en posiciones alejadas del consenso diplomático predominante: reconocer la soberanía de Israel sobre los Altos del Golán y la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental. Son dos movimientos distintos, pero comparten una misma lógica bajo el desmontaje de algunas de las principales decisiones internacionales adoptadas durante el mandato de Gustavo Petro y aproximar a Bogotá al eje de Tel Aviv, Rabat y Washington.

La primera decisión convierte a Colombia en el segundo país del mundo, después de EE UU durante la primera Presidencia de Donald Trump, que reconoce la soberanía israelí sobre los Altos del Golán, territorio ocupado de Siria. La segunda supone retirar el reconocimiento colombiano a la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), congelar las relaciones con esta entidad y asumir la posición marroquí sobre la última colonia española en África. El giro llega, además, en una jornada marcada por el terremoto de magnitud 7,4 que ha sacudido el país sudamericano y dejado un elevado número de víctimas.

La decisión del nuevo Ejecutivo colombiano, principalmente en lo que concierne a al reconocimiento de la soberanía israelí, ha desatado el malestar de los países de la región. La Liga Árabe, que agrupa a 22 Estados árabes en Oriente Próximo y el Magreb, ha arremetido contra la nueva política exterior colombiana al afirmar que la decisión de Bogotá carece de efectos jurídicos prácticos y que, a la luz del derecho internacional, la región seguirá siendo considerada “territorio sirio ocupado”.

“Dicha declaración carece de efecto jurídico y no tiene valor alguno para determinar el estatus del Golán ni la soberanía sobre él”, ha fustigado el secretario general del organismo, el egipcio Nabil Fahmy, que ha recordado que la condición de territorio ocupado “está demasiado firmemente establecida para verse afectado por cambios de Gobierno u orientaciones políticas”. Por ello, ha instado a la Cancillería colombiana “retractarse de esta declaración y rectificar su postura”. Al rechazo del exministro de Exteriores egipcio se sumaron sendos comunicados emitidos por Egipto y Arabia Saudí, dos de las principales potencias de la Liga Árabe.

El Cairo condenó la decisión de De la Espriella “por considerarla contraria a las normas del derecho internacional y a las resoluciones de la legitimidad internacional”. En esa misma línea se expresó Riad, que considera que el reconocimiento “constituye una violación flagrante” de las resoluciones de la ONU y que son posiciones “que no contribuyen al logro de la paz”. Por su parte, el Gobierno de la transición siria de Ahmed al-Sharaa, aliado de Trump en la región, fustigó la medida en un extenso comunicado en el que reivindica los Altos del Golán como “parte inseparable de su territorio”, y promete que usará “todos los medios diplomáticos y legales legítimos para defender su soberanía” y recuperar el control de los territorios ocupados por Israel.

El Golán: una ruptura con la posición mayoritaria

La decisión sobre los Altos del Golán es la más sensible desde el punto de vista del derecho internacional. Israel ocupa este territorio sirio desde la Guerra de los Seis Días de 1967 y declaró unilateralmente su anexión en 1981. La comunidad internacional no reconoce esa anexión. De hecho, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas declaró nula la decisión israelí mediante la resolución 497 de 1981.

La posición colombiana supone, por tanto, apartarse de una doctrina internacional mantenida durante décadas. La Cancillería, en manos del ministro Omar Bula, justifica el reconocimiento por la importancia estratégica del Golán para la seguridad israelí y por la inestabilidad permanente de Oriente Próximo. Según el Gobierno de De la Espriella, el control israelí constituye un elemento esencial de la defensa del Estado de Israel y de la protección de sus ciudadanos.

El argumento supone asumir como propio uno de los principales planteamientos estratégicos de Israel, que el control del territorio elevado del Golán resulta indispensable para impedir amenazas procedentes de Siria. Pero para Damasco la cuestión es radicalmente distinta, considera el Golán territorio ocupado y reclama su devolución como condición para una paz plena con Israel. Después de la caída del dictador Bachar el Asad en 2024, y la transición echada a andar en manos de quien lo depuso, esa postura no ha cambiado un ápice.

Israel celebra el giro de Colombia

“Hoy el pueblo (israelí) está con Colombia, ya que el presidente, nuestro amigo, ha reconocido la soberanía de Israel en los Altos del Golán. Te lo agradezco”, ha celebrado el primer ministro Benjamín Netanyahu en un vídeo hablando en hebreo publicado en X dedicado a De la Espriella. “La bandera de Israel ondea aquí y lo continuará haciendo porque esta es nuestra tierra”, afirmó el líder del Likud.

El ministro israelí de Exteriores, Gideon Sa’ar, ha recibido la decisión como un éxito diplomático de primer orden. El jefe de la diplomacia israelí había asistido a la toma de posesión de De la Espriella y se había reunido con él durante los días previos. Su Gobierno llevaba semanas negociando con el nuevo Ejecutivo colombiano un paquete de medidas destinado a reconstruir una relación que quedó profundamente deteriorada durante la Presidencia de Petro.

El reconocimiento del Golán encaja así en una estrategia de reconexión con Tel Aviv. Colombia ha anunciado el restablecimiento de una relación mucho más estrecha, después de que Petro rompiera las relaciones diplomáticas en 2024 por la ofensiva israelí en Gaza. Prueba de ello es que el nuevo Ejecutivo contempla además trasladar la Embajada colombiana a Jerusalén. La mayoría de los países mantienen sus embajadas fuera de Jerusalén porque consideran que el estatus definitivo de la ciudad debe resolverse mediante un acuerdo entre israelíes y palestinos. Israel, en cambio, reivindica Jerusalén como su capital.

 

Del Golán al Sáhara: el segundo gran giro

La otra decisión anunciada por Bogotá afecta al norte de África. El Gobierno colombiano ha retirado el reconocimiento a la República Árabe Saharaui Democrática y ha comunicado que congela desde ahora las relaciones políticas y diplomáticas con la entidad vinculada al Frente Polisario. Al mismo tiempo, la Cancillería ha proclamado que Colombia reconoce la soberanía de Marruecos sobre todo su territorio, incluido el Sáhara Occidental.

Colombia estableció relaciones diplomáticas con la República Saharaui en 1985, durante el Gobierno de Belisario Betancur, del Partido Conservador colombiano. Esas relaciones fueron congeladas posteriormente, en 2001, durante la Presidencia de su compañero de filas Andrés Pastrana, y recuperadas plenamente por Petro en 2022. Ahora vuelven a desaparecer.

El giro colombiano ha provocado la reacción inmediata del movimiento saharahui, que rechaza que Marruecos pueda ejercer soberanía sobre el territorio. El embajador representante del Frente Polisario para América Latina, Mohamed Zrug, ha calificado la decisión de Bogotá de contraria al derecho internacional y ha defendido que el Sáhara Occidental continúa siendo un territorio no autónomo pendiente de descolonización.

Bogotá, sin embargo, sostiene que su nueva posición es compatible con el derecho internacional y la Carta de Naciones Unidas y cita la resolución 2797 del Consejo de Seguridad, que reconoce el plan de autonomía bajo soberanía marroquí como “la solución más viable” para resolver el conflicto, como uno de los fundamentos de su nueva política. @mundiario