Delcy Rodríguez atribuye el caos tras el terremoto a campañas de desinformación

El doble terremoto que sacudió el norte de Venezuela ha dejado una huella devastadora en términos humanos y logísticos, mientras el Gobierno intenta fijar su propia narrativa sobre las primeras horas de respuesta. En ese contexto, la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, compareció ante medios internacionales en una inusual rueda de prensa con preguntas, donde defendió la actuación institucional y rechazó las críticas sobre la lentitud inicial del despliegue.

Según su relato, la reacción oficial fue casi inmediata, con órdenes de coordinación internacional activadas pocas horas después del seísmo y la movilización de recursos antes incluso del amanecer del primer día. Sin embargo, sobre el terreno han surgido testimonios que apuntan a desorganización, falta de medios básicos y retrasos en la llegada de equipos de rescate en varias zonas del desastre.

La comparecencia, celebrada ocho días después de la catástrofe, se produjo en un clima de creciente tensión política y social. Las cifras oficiales elevan el balance a 2.595 muertos y 12.400 heridos, aunque la gestión de la información sobre víctimas sigue siendo uno de los puntos más sensibles del operativo.

Las preguntas de la prensa internacional, incluida la formulada por El País, se centraron en la discrepancia entre el discurso gubernamental de despliegue inmediato y las imágenes difundidas desde las zonas afectadas, donde la presencia de maquinaria, equipos de rescate y personal sanitario fue desigual durante las primeras horas críticas.

La narrativa del “despliegue inmediato”

Según la presidenta encargada, el Estado activó un dispositivo de emergencia en tiempo récord y que miles de efectivos civiles y militares fueron movilizados progresivamente hasta alcanzar una cifra cercana a los 19.000 desplegados una semana después del desastre. Reconoció, no obstante, que en algunos puntos el acceso fue complicado por los escombros y el colapso de las vías.

Pese a esa versión, distintos testimonios ciudadanos han descrito una sensación de abandono inicial, con retrasos en la llegada de equipos de rescate y ausencia de recursos básicos en las primeras horas. También se han señalado problemas de coordinación en los accesos a las zonas más afectadas, donde la llegada masiva de voluntarios generó embotellamientos sin canales claros de organización.

“Laboratorios mediáticos” y la explicación política del desorden

Uno de los puntos más controvertidos de la intervención de la mandataria fue la atribución del caos inicial a lo que calificó como “laboratorios mediáticos”. Según su versión, determinadas campañas informativas habrían incentivado desplazamientos masivos hacia la zona cero, dificultando las labores de rescate.

La respuesta oficial fue restringir el acceso y militarizar parcialmente el área afectada, una medida que, según el Ejecutivo, buscaba restablecer el control operativo. Sin embargo, esta decisión también ha sido cuestionada por su impacto en la movilidad de equipos de emergencia y voluntarios.

Otro de los debates abiertos gira en torno al papel de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, defendido por el Gobierno como pieza clave del operativo. Diosdado Cabello y otras autoridades han insistido en que los militares han participado en tareas de logística, distribución de ayuda y apoyo sanitario.

Sin embargo, en redes sociales y entre afectados persiste la percepción de que su función ha estado más centrada en el control del orden público que en las tareas de búsqueda y rescate directo entre escombros.

Gestión de víctimas y transparencia informativa

La identificación de fallecidos y la gestión de los cuerpos también ha generado polémica. El Ejecutivo asegura que se están siguiendo protocolos forenses rigurosos para evitar fosas comunes y garantizar la identificación mediante huellas dactilares o análisis odontológicos.

Aun así, la falta de información clara y la saturación de infraestructuras funerarias han alimentado la incertidumbre entre familiares de las víctimas, que reclaman mayor transparencia y rapidez en los procesos.

Más allá del balance material del desastre, la gestión del doble seísmo se ha convertido en un nuevo foco de confrontación política en Venezuela. La disputa sobre qué ocurrió en las primeras horas no solo refleja diferencias técnicas en la respuesta de emergencia, sino también una batalla por el relato en un país donde la confianza institucional sigue profundamente erosionada. @mundiario