El fútbol está lleno de mitos, leyendas y cábalas, pero pocas supersticiones resultan tan implacables como la temida maldición del Balón de Oro. Este fenómeno ha perseguido a los mejores futbolistas del planeta, convirtiendo el mayor reconocimiento individual en una aparente sentencia para sus aspiraciones colectivas en la cita máxima.
La regla de este maleficio es tan simple como asombrosa: desde la creación del prestigioso galardón en 1956, ningún jugador que haya conquistado el Balón de Oro el año previo a una Copa del Mundo ha logrado proclamarse campeón del torneo al año siguiente. Una barrera invisible que parece separar la gloria individual del éxito celestial con su selección.
A lo largo de las décadas, la lista de víctimas ilustres no ha hecho más que agigantar el mito. Leyendas de la talla de Alfredo Di Stéfano, Johan Cruyff, Ronaldo Nazário, Ronaldinho o el propio Lionel Messi intentaron rebelarse contra esta implacable tendencia histórica, pero todos terminaron claudicando y viendo cómo el codiciado trofeo se les escapaba de las manos.
La actual Copa del Mundo se presentaba como la oportunidad perfecta para romper el hechizo de una vez por todas. Todos los ojos estaban puestos en el francés Ousmane Dembélé, quien tras coronarse con el Balón de Oro en 2025, cargaba sobre sus hombros con el desafío de desafiar a la historia y poner fin a siete décadas de fatalidad.
Sin embargo, el destino volvió a imponer su ley. El talentoso atacante no logró eludir el peso de la tradición y se despidió del torneo sin la ansiada copa, confirmando una vez más que la maldición del Balón de Oro sigue tan viva, misteriosa y vigente como el primer día.
¿Quién es el gran favorito para llevarse el galardón en 2026?
Antes de la disputa de las semifinales, el abanico de candidatos para alzarse con el Balón de Oro de este año era sumamente amplio, con nombres de la talla de Lionel Messi, Kylian Mbappé, Jude Bellingham, Harry Kane y el propio Ousmane Dembélé liderando todas las apuestas. Sin embargo, una vez definidos los finalistas que lucharán por la gloria máxima, la lista de aspirantes reales parece haberse reducido de manera drástica, concentrando los focos en unos pocos elegidos.
Bajo una perspectiva justa, la sensacional temporada de Dembélé en la Ligue 1 y en la Champions League —donde guio a los parisinos a su segundo título consecutivo en el torneo continental— no debería ser suficiente para descartarlo de la contienda. El extremo francés bien podría pelear por revalidar el galardón que ya conquistó en 2024; no obstante, la ineludible realidad del fútbol dicta que el próximo dueño del premio saldrá, casi con total seguridad, de las filas del equipo que se consagre campeón del mundo este domingo.
En este nuevo panorama, figuras como el propio Lionel Messi, Rodrigo Hernández o Fabián Ruiz emergen como los grandes posicionados para sumar el prestigioso trofeo dorado a sus vitrinas personales. Tampoco resultaría descabellado mantener bajo el radar al joven Lamine Yamal; aunque su torneo ha sido más discreto de lo esperado, un chispazo de genialidad en el partido definitivo podría catapultarlo de forma inverosímil hacia la discusión final.
El caso de Messi es, sin duda, el más fascinante y emotivo de todos. Si la selección argentina logra consagrarse en la gran final, el astro rosarino se convertirá en el candidato indiscutible para llevarse el galardón, sumando un noveno Balón de Oro a su legendaria e inalcanzable colección. Sería el broche de oro para una trayectoria que muchos se apresuraron a dar por terminada en la élite tras su mudanza a la MLS.
Este posible desenlace demuestra que, sin importar el paso del tiempo o los cambios de escenario, el romance de Messi con la camiseta albiceleste tiene un impacto místico. Cada vez que se enfunda los colores de su país, el crack parece rejuvenecer y encontrar la llave para catapultarse, una y mil veces, de vuelta al estrellato absoluto del fútbol mundial. @mundiario
