Dembélé y su paso como falso nueve enreda los planes de Zidane con Francia

El anhelado estreno de Ousmane Dembélé como portador del brazalete de capitán de la selección francesa en el Stade de France distó mucho de convertirse en la velada soñada. En el marco de la tercera jornada de la Nations League, el combinado dirigido por Zinédine Zidane tuvo que conformarse con unas tablas agridulces (1-1) frente a Italia, un resultado que dejó un poso amargo en Saint-Denis. La ventaja inicial obtenida gracias a una certera definición de Michael Olise en el minuto 55 quedó neutralizada poco después por el zaguero ‘azzurro’ Alessandro Bastoni, quien firmó la igualada definitiva en el 68′.

El futbolista del Paris Saint-Germain formó en la alineación titular y completó los noventa minutos sobre el verde asumiendo el rol táctico de falso nueve. Durante amplias fases de la contienda, el bloque de Zidane se adueñó de la posesión y generó volumen ofensivo suficiente para ampliar distancias en el electrónico; no obstante, el ataque galo se topó sistemáticamente con la figura colosal de Gianluigi Donnarumma. El guardameta italiano, compañero de vestuario de Ousmane en el Parque de los Príncipes, resultó determinante bajo palos y frustró de manera providencial el gol del atacante francés nada más reanudarse la segunda mitad.

La actuación individual del dorsal 7 bleus no tardó en encender los debates en los medios de comunicación del país vecino, desatando una oleada de valoraciones sumamente severas. El prestigioso diario L’Équipe encabezó la corriente crítica al otorgarle una calificación de 3 sobre 10, la puntuación más baja asignada a cualquier integrante del conjunto galo en su análisis pospartido. El rotativo parisino consideró imperdonable el fallo de Dembélé en el minuto 48 en un mano a mano que pudo cambiar radicalmente el rumbo del compromiso y su propio balance individual.

El rotativo subrayó que el exjugador azulgrana gozó de plena libertad posicional para moverse a lo ancho de la vanguardia, pero fue incapaz de transformar esa ventaja táctica en peligro tangible. El informe del encuentro detalló una noche especialmente errática del atacante, marcada por controles defectuosos en carrera, disparos excesivamente desviados y continuas imprecisiones en la toma de decisiones al pisar el último tercio de campo, aspectos que neutralizaron el efecto sorpresa pretendido por el cuerpo técnico.

La falta de mordiente en la punta de lanza abre las primeras dudas sobre la idoneidad de emplear al futbolista normando como referencia central en escenarios de máxima exigencia. Con 29 años y un rol consolidado en la estructura del combinado nacional, Dembélé demandará un rápido reajuste táctico para reencontrarse con ese desborde vertiginoso por banda que históricamente le consagró como uno de los agitadores más temidos del continente.

Respaldo de Zidane y examen de reivindicación frente a Bélgica

Pese al vendaval mediático desatado en torno a su rendimiento frente a la Squadra Azzurra, el estatus jerárquico de Ousmane Dembélé no corre peligro inmediato dentro de los planes de Zinédine Zidane. La entrega del brazalete de capitán y su inclusión en el once inicial del primer compromiso oficial del nuevo técnico en casa reflejan la confianza indiscutible que ZZ deposita en su veteranía. En la concentración gala se interpreta este tropiezo como un simple desajuste natural derivado de la asimilación del nuevo dibujo estratégico.

El calendario continental ofrece una revancha inmediata para que el atacante disipe las sospechas y silencie los reproches de la prensa local. La selección francesa se verá las caras en pocos días frente a Bélgica en un duelo de máxima rivalidad regional donde la victoria resulta obligatoria para asegurar el billete a la fase final del certamen. Dicho choque se presenta como el escaparate idóneo para que el delantero parisino recupere su mejor versión eléctrica y demuestre que el apagón del Stade de France fue solo un accidente pasajero.

Las declaraciones recientes del propio futbolista, en las que zanjaba cualquier debate periférico asegurando que a sus 29 años su única obsesión pasa por centrarse en el terreno de juego, adquieren ahora un peso determinante. El vestuario de ‘Les Bleus’ necesita la mejor versión de sus referentes para acompañar la progresión de jóvenes talentos como Olise y apuntalar una transición que busca devolver a Francia a la cúspide internacional tras el cambio en el banquillo.

Zidane y su cuerpo técnico trabajarán en las sesiones previas al duelo ante los ‘Diablos Rojos’ para matizar la ocupación de espacios en el frente de ataque. La opción de devolver a Dembélé a su hábitat natural en el costado derecho, liberándole de la asfixiante vigilancia de los centrales rivales en el carril interior, cobra fuerza en la pizarra con el objetivo de potenciar su velocidad punta y el desequilibrio en el uno contra uno.

Francia encara la semana con la lección aprendida tras no lograr sentenciar su ventaja ante una Italia siempre combativa y experimentada. Con la lupa posada sobre su espalda y el brazalete en el brazo, Ousmane Dembélé saltará a la cancha frente a Bélgica decidido a liderar la reacción de su equipo y recordar al fútbol galo por qué sigue siendo un factor diferencial en los grandes escenarios internacionales. @mundiario