Putin no busca defender a los rusos que pueda haber en Ucrania, sino acabar con ésta, destruirla, erradicarla, y todo lo que cuenta sobre los nazis en ella es mentira, como cuando dijo que su acumulación de fuerzas en la frontera eran simples maniobras, para lanzarlas sobre el país vecino. Leo en el ‘New York Times’ que su modelo es Pedro el Grande, que llevó el imperio ruso a su máxima expansión en Asia y Europa. Hay, sin embargo, notables diferencias entre ellos. Pedro el Grande era un ilustrado, admirador de Alemania, Francia, Inglaterra, de donde trajo ingenieros, científicos, artistas, que enriquecieron su país. Putin es el típico sátrapa asiático que, de poder, establecería la Gran Rusia de Lisboa a Vladivostok, con cordón sanitario, partido único y gulags.
Lo que nos coloca en situación crítica. Hincado el diente en Ucrania, no va a soltarla y si puede, repetirlo. Nadie lo sabe mejor que los neutrales escandinavos, que buscan el cobijo de la OTAN. Sólo piden las armas. Pero no las anticuadas, como los tanques alemanes que les ofrecimos, sino las más modernas, para defenderse, y defendernos. No van a seguir poniendo ellos los muertos y, nosotros, las armas último modelo, únicas capaces de acallar artillería y fuerza aérea del matón del Este.

