Por: Héctor E. Contreras.
Números 27:22-23.
“Y hablaba Jehová a Moisés cara a cara, como habla cualquiera a su compañero. Y él volvía al campamento; pero Josué hijo de Nun, su servidor, nunca se apartaba de en medio del tabernáculo”, Éxodo 33:11. En este verso aparece la palabra “servidor”. En el tiempo actual, el servidor no es más que una gran computadora programada para servir, según las necesidades de la entidad o empresa. Este aparato tiene una capacidad asombrosa para realizar todo cuánto se le ordena. En cuanto al “servidor” en la Biblia, este debe ser una persona totalmente entregada y abnegada, con amplia capacidad para ayudar a otros en sus funciones. De ahí el porqué Josué nunca se apartaba de en medio del tabernáculo y de éste. Así nace un gran líder, un servidor por una causa. Josué, junto a Caleb, fueron los únicos líderes que no tuvieron miedo a los gigantes que vieron cuando exploraban la tierra que habían de conquistar. Se atrevieron a decir: “Entonces Caleb hizo callar al pueblo delante de Moisés y dijo: Subamos luego, y tomemos posesión de ella; porque más podremos nosotros que ellos”, Números 13:30. Dios busca hombres y mujeres de valor, para que le sirvan como líderes a su servicio en este tiempo.
“Y hará Jehová con ellos como hizo con Sehón y con Og, reyes de los amorreos, y con su tierra, a quienes destruyó. Y los entregará Jehová delante de vosotros, y haréis con ellos conforme a todo lo que os he mandado. Esforzaos y cobrad ánimo; no temáis, ni tengáis miedo de ellos, porque Jehová tu Dios es el que va contigo; no te dejará. ni te desamparará. Y llamó Moisés a Josué, y le dijo en presencia de todo Israel: Esfuérzate y anímate; porque tú entrarás con este pueblo a la tierra que juró Jehová a sus padres que les daría, y tú se la harás heredar. Y Jehová va delante de tí; él estará contigo, no te dejará, ni te desamparará; no temas ni te intimides”, Deuteronomio 31:4-8. Moisés, sabiendo que está a punto de morir, comisiona a Josué, registrar las leyes de una forma permanente, y enseñar una canción especial a todos los israelitas. Así preparó Moisés al pueblo para su partida.
De una manera similar, no debemos permitir que otros se vuelvan dependientes de nosotros para su crecimiento espiritual, sino que tenemos que ayudar a volverse dependientes directamente de Dios. De ahí las palabras a Josué “Esfuérzate y anímate”, porque Jehová va delante de tí. ¡Qué bendición! Si Dios va delante de nosotros, no debemos temer al reto que Él nos llama en el liderazgo, sea éste en su Iglesia, en la empresa o en la sociedad a la que nos debemos. Estás a tiempo de convertirte en el líder que debes ser, siempre pensando que con Dios delante de tí, serás más que vencedor por medio de Jesucristo, el Hijo de Dios.
“Entonces respondió Moisés a Jehová, diciendo: Ponga Jehová, Dios de los espíritus de toda carne, un varón sobre la congregación, que salga delante de ellos y que entre delante de ellos, que los saque y los introduzca, para que la congregación de Jehová os sea como ovejas sin pastor. Y Jehová dijo a Moisés: Toma a Josué hijo de Nun, varón en el cual hay espíritu, y pondrás tu mano sobre él; y lo pondrás delante del sacerdote Eleazar, y delante de toda la congregación; y le darás el cargo en presencia de ellos”, Números 27:15-19. Moisés pidió a Dios que señalara a un líder que fuera capaz de dirigir los asuntos internos y externos, uno que además de guiarlos en la batalla, pudiera estar al tanto de sus necesidades. Dios respondió designando a Josué. Muchas personas desean ser líderes. Algunas tienen gran capacidad para alcanzar su meta, mientras que otras se interesan profundamente en la gente que tienen a su cargo. Un buen líder tiene que estar orientado tanto en sus metas, como en la gente que dirige.
Moisés no deseaba dejar su obra sin estar seguro de que un nuevo líder estaba listo para reemplazarlo. Primeramente le pidió a Dios que lo ayudase a encontrar un reemplazo. Luego, cuando Josué fue seleccionado, Moisés le asignó diversas tareas, para facilitar la transición a su nueva posición. Moisés aseguró al pueblo que Josué tenía la autoridad y la capacidad para conducir a la nación. Su despliegue de confianza en Josué fue bueno para éste y para el pueblo. A fin de minimizar las brechas en la conducción, cualquiera que esté en una posición de liderazgo debe entrenar a otros a fin de que puedan hacerse cargo de los deberes en el caso de que se viera en la necesidad de partir repentinamente o cuando llegue el momento.
Mientras tengas la posibilidad de hacerlo, te aconsejo seguir el modelo de Moisés: Ora, selecciona, desarrolla y asigna responsabilidades a otros. Si así lo haces, serás un verdadero líder para Dios.
“Y Moisés hizo como Jehová le había mandado, pues tomó a Josué y lo puso delante del sacerdote Eleazar, y de toda la congregación; y puso sobre él sus manos y le dio el cargo como Jehová había mandado por mano de Moisés”, Números 27:22-23. Una de las tareas más difíciles que enfrentan los líderes es encontrar a alguien que los reemplace, entrenar a otros para ser líderes. Muchos grandes logros fueron iniciados por personas de gran capacidad, cuya vida o carrera también antes de que la visión se convirtiera en realidad. Una de las mejores pruebas de nuestro liderazgo es la disposición y capacidad que demostremos al entregar a otra persona, para que ocupe nuestra posición.
Moisés toma una decisión excelente cuando escogió a Josué como su ayudante. Esa selección después fue confirmada por Dios mismo cuando mandó a Moisés que comisionara a Josué como su sucesor. Números 27:15-23. Josué había jugado un papel clave en el éxodo desde Egipto. Como jefe del ejército de Israel, fue la única persona a la que se le permitió acompañar a Moisés, parte del camino, cuando este subió a la montaña para recibir la Ley. Josué y Caleb fueron los únicos dos de los doce espías que trajeron un informe alentador al regreso de su primera visita a la tierra prometida.
Otras referencias muestran a Josué como la sombra de Moisés. Su entrenamiento básico consistió en vivir junto a Moisés, experimentando de primera mano lo que significaba dirigir al pueblo de Dios. Esa fue la mejor manera de enseñarlo: ¡Con el modelo de su propia vida! ¿Quién es tu Moisés? ¿Quién es tu Josué? Tú formas parte del engranaje de la obra continua de Dios en el mundo. Si tú sigues el modelo de alguien y otros siguen tu modelo, podrás convertirte en el líder que Dios busca para este tiempo. ¿Qué tan importante es Dios para las personas a quienes tú deseas imitar? Y los que te observan a tí, ¿ven reflejado a Dios en todas las áreas de tu vida? Pídele a Dios que te guie a un Moisés que sea digno de confianza. Pídele que te haga un buen Josué.
Josué fue un brillante líder militar con una gran influencia espiritual. Sin embargo, la clave de sus triunfos era su sumisión a Dios. Cuando Dios hablaba, Josué escuchaba y obedecía. La obediencia de Josué sirvió de modelo a todo el pueblo de Israel.
Que la gracia de Dios sea para cada vida que desea convertirse en líder para agradarle a Él, mediante Jesucristo, su amado Hijo.



