Dios, nuestro ayudador

EN TU SEMANA.

Mensaje  semanal del pastor  Héctor Contreras.

PARA:  EL GRAN SANTO DOMINGO . COM Y EL  GRAN CIBAO.COM

I-Samuel 7:12.

Al sentarme a escribir este mensaje, hago un repaso interior en  mi cabeza,   podría hablar de mi propio testimonio de lo que ha significado para mí, mi esposa Elena, mis cinco hijas y el resto de la familia en cuanto a lo acontecido en mi vida desde el mes de Julio del  2019 hasta hoy. Entonces, también yo y muchas de las personas que leen estas letras, podrían decir como Samuel

Tomó luego Samuel una piedra y la puso entre Mizpa y Sen, y le puso por nombre Eben-ezer, diciendo: Hasta aquí nos ayudó Jehová, I-Samuel 1:12. Antes de esta proclamación, el pueblo de Israel había sido derrotado en varias ocasiones por sus enemigos los filisteos y hasta que el hombre de Dios  le hizo frente al pueblo y éste confesó delante de Dios. La confesión delante de nuestro Dios, es lo que nos lleva a la liberación. 

Habló Samuel a la casa de Israel, diciendo: Si de todo corazón os volvéis a Jehová, quitad los dioses ajenos y a Astarot de entre vosotros, y preparad vuestro corazón a Jehová, y sólo a él servid, y os librará de la mano de los filisteos, I-Samuel 7:3. Fue después de estas palabras que, reunidos en Mizpa dijeron: “Contra Jehová hemos pecado”, final del verso 6. En lo personal, Dios ha sido Bueno, muy bueno conmigo y mi familia, también con   hombres y mujeres que también han sido mi roca de ayuda.  El camino ha sido largo, lleno de obstáculos y escollos, tortuosos; pero hasta aquí Dios ha sido mi Roca de ayuda, que es el significado de EBEN-EZER. ¡Gloria a Dios

He aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo, Mateo 28:20.

Ayer fue Samuel, después fue Jesucristo con sus discípulos,  podemos decir  hoy, Él está con nosotros. En nuestras congregaciones cantamos un himno y su primera estrofa dice así: “Todas las promesas del Señor Jesús, son apoyo poderoso de mi fe; mientras luche aquí buscando yo su luz, siempre en sus promesas confiaré”. “Grandes, fieles, las promesas que el Señor Jesús ha dado, grandes, fieles…. en ellas para siempre confiaré”, es el coro del mismo himno; pero nuestro Dios está en su Trono de Gloria y Él es siempre fiel a todas las personas que le buscan de corazón. 

¡Bendito sea su nombre! Al inicio escribí que, después del arrepentimiento y confesión del pueblo de Israel, fue cuando el pueblo de Dios pudo llegar a la victoria al derrotar a sus enemigos.

La gente aún no entiende la magnitud del significado del pecado en la vida de las personas, porque ignora también que, el significado de éste, el pecado, es MUERTE. 

La muerte abarca a todas las sociedades,  cuando yo era aún muchacho, había un programa diario con un señor locutor, que decía: “Y la vida prosigue su agitado curso”. La vida continúa igual en este tiempo.

Puedo decir que somos muchos los bendecidos del Señor, porque su gracia nos ha protegido con su poder, su justicia y su inmenso amor. ¡Bendito sea Dios!

La Biblia dice: Tú, pues, ciñe tus lomos, levántate, y háblales todo cuanto te mande; no temas delante de ellos, para que no te haga yo quebrantar delante de ellos. Porque he aquí que te he puesto en este día como ciudad fortificada, como columnas de hierro, y como muro de bronce contra toda esta tierra, contra los reyes de Judá, sus príncipes, sus sacerdotes, y el pueblo de la tierra. Y pelearán contra ti, pero no te vencerán; porque yo estoy contigo, dice Jehová, para librarte, Jeremías 1:17-19. Cuando Dios nos dice en este tiempo que ciñamos nuestros lomos, nos está llamando a entrar en acción, este accionar en cada uno de nosotros, se inicia con nuestra fidelidad a Él, cumplir nuestros deberes como personas, como pueblo, como Nación. 

Antes, otro profeta de Dios escribió: Cercano está de mi el que me salva; ¿quién contenderá conmigo? Juntémonos. ¿Quién es el adversario de mi causa? Acérquese a mí.

He aquí que Jehová el Señor me ayudará; ¿quién hay que me condene? He aquí que todos ellos envejecerán como ropa de vestir, serán comidos por la polilla. ¿Quién hay entre vosotros que teme a Jehová, y oye la voz de su siervo? El que anda en tinieblas y carece de luz, confíe en el nombre de Jehová, y apóyese en su Dios, Isaías 50:8-10. Aquí el siervo se muestra triunfador, al hablar de sí mismo como alguien que ha ganado una gran batalla legal con la ayuda de Dios

Tú, yo y cada persona que  está leyendo estas líneas, Dios ha sido nuestro gran AYUDADOR.   todos hemos salido victoriosos, porque Dios nos conduce por el camino del triunfo, de la victoria final que es en Cristo Jesús

Hoy y ahora, nuestro Dios nos dice: “No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia”, Isaías 41:10. Muchos años después, el apóstol Pablo, en su carta a la Iglesia de Roma escribió: “¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? El que no escatimó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? Antes, en todas estas cosas, somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó”, Romanos 8:31-32 y 37. Triunfantes y victoriosos, son las palabras para cada persona de los que hoy tenemos la oportunidad de compartir este mensaje, porque con nosotros está el Dios de todo poder. 

Por todo lo que Dios nos ha dado, debemos unirnos al salmista y decir junto a él: Dios es nuestro amparo y fortaleza, Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto no temeremos, aunque la tierra sea removida, Y se traspasen los montes al corazón del mar; Aunque bramen y se turben sus aguas, Y tiemblen los montes a causa de braveza”, Salmo 46:1-3. En su discurso final, David escribió: “El Dios de Israel ha dicho, me habló la Roca de Israel: Habrá un justo que gobierne entre los hombres, Que gobierne en el temor de Dios. Será como la luz de la mañana, como el resplandor del sol en una mañana sin nubes, Como la lluvia que hace brotar la hierba de la tierra”, II-Samuel 23:3-4. Como la luz de la mañana, no necesitamos a ningún profeta, ningún maestro que nos ilustre el pensamiento de David, porque claramente esa luz a la que se refiere el siervo de Dios, es Cristo el Señor. “Como la luz de la mañana”. Juan escribió las palabras pronunciadas por el mismo Señor sobre esta luz, veamos: “Yo Jesús he visto mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias. Yo soy la raíz del linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana”, Apocalipsis 22:16. Habrá un nuevo amanecer para nuestras vidas,  porque no estamos solos, con nosotros está el Dios del amor, de la misericordia, de la gracia, justicia y verdad. ¡A Él sea la gloria! Amén. 

Concluyendo este mensaje, debo confesar delante de todos los que ahora leen este mensaje, que, desde el mes de Julio, 2019, a la fecha actual, he luchado con tres enfermedades, la última: Un vértigo desde el 30 de diciembre del año pasado, que me ha zarandeado, sin embargo, puedo decir como Samuel: Ebenezer, Ebenezer, hasta aquí me ha ayudado el Señor, Dios de los ejércitos, sin dejar de lado a los médicos que están conmigo y el valor y la fortaleza que le ha dado nuestro Dios a Elena, ella ha sido mi principal soporte en esta larga lucha. ¡A Dios sea la gloria! Por Él, los médicos y mi amada esposa, sin dejar de lado a todo un ejército de Dios que intercede ante el Trono de la Gracia de nuestro Dios en mi favor. 

Que la gracia del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, les llene de su paz, su amor y misericordia, mis amados del Señor.

 

 

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here