Por: Héctor E. Contreras.
Sucedió el lunes, 27 de diciembre del año 2021, siendo aproximadamente las 6:10 de la tarde, mientras mi esposa Elena y yo, estando en el aeropuerto Las Américas, estábamos a espera hija Diana, nuestra hija, que regresaba desde USA y el vuelo se había retrasado. Invité a Elena para que fuéramos a tomar un café a la estación de combustibles que está a la salida del aeropuerto. En la estación no cabía una persona más y fue entonces que nos dirigimos más adelante y a unos 300 metros, noté que desde el bonete del motor salía vapor. Detuve el vehículo y pude ver que la manguera conectada al radiador hasta el motor se había desconectado . Traté de conectar la manguera, luego fui en busca de agua y cuando llegué al vehículo encontré que dos hombres se habían detenido a socorrernos. Uno de ellos se nos presentó como el dueño de un Rent A Car y lugar de llamadas del área, el otro, un taxista de la ciudad Baní que ya regresaba a su hogar. Después de mucho trabajo, logramos conectar la manguera. El dueño del Rent A Car, al despedirse dejó a uno de sus empleados y antes de marcharse, le damos las gracias y decimos nuestros nombres, entre ésto, me identifico como pastor evangélico y me dice asombrado: ¿Que usted es pastor? Y añade: “Mire como estoy erizado de pies a cabeza”; el otro, el taxista, también resultó ser creyente de una congregación en su ciudad natal, Baní. ¡Dios es Bueno! !Buenísimo! El cuerpo de este hombre se erizó, por el asombro de habernos brindado su ayuda incondicional desconociendo lo que en realidad éramos. Al identificarnos como creyentes en Jesucristo, Dios utiliza circunstancias como ésta, para que su nombre sea glorificado. ¡Gloria a Dios por sus ángeles!
Mis amados, Dios tiene cuidado de nosotros en cualquier circunstancia adversa que se nos presente. “Pues a sus ángeles mandará”, dice el inicio del verso 11 del Salmo 91, que encabeza este mensaje. Dios envió sus ángeles para ayudarnos a resolver el problema de la avería que había sufrido el motor de nuestro vehículo. Dios nunca nos dejará solos, siempre estará pendiente de cualquier circunstancia adversa que se nos presente. ¡Alabado sea el Señor!
El cantautor venezolano, Stanislao Marino, en una de sus muchas canciones que ha escrito y grabado dice: “Nunca, nunca me ha dejado, nunca, nunca me ha desamparado, menos cuando estoy enfermo, menos en la soledad”. !Bendito y alabado sea nuestro Dios! por sus grandes maravillas siempre en nuestro favor.
“El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen, y los defiende. Gustad y ved que es bueno Jehová; Dichoso el hombre que confía en él. Pues nada falta a los que le temen”, Salmo 34:7-8. Cuando los asirios invadieron al pueblo de Israel, al levantarse el siervo de Eliseo esa mañana, pudo ver cómo el ejército Sirio tenía sitiada la ciudad y exclamó: “¡Ah, señor mío! ¿qué haremos? y Eliseo le dijo: No tengas miedo, porque más son los que están con nosotros que los que están con ellos. Y oró Eliseo, y dijo: Te ruego, oh Jehová, que abras sus ojos para que vea. Entonces Jehová abrió los ojos del criado, y miró; y he aquí que el monte estaba lleno de gente de a caballo, y carros de fuego alrededor de Eliseo”, II-Reyes 6:15-17. En este pasaje, Eliseo le enseñó a su siervo que, para creer lo imposible uno tiene primero que ver lo invisible. La oración ante el Señor es la clave para discernir las estrategias de nuestro adversario. También fue la clave para superar el pánico del siervo de Eliseo, también el nuestro, al Señor permitirnos ver lo invisible que Él nos muestra. “El monte lleno de gente de a caballo, y carros de fuego alrededor de Eliseo”, fue lo que Dios hizo con Elena y yo cuando nos estacionamos con nuestro vehículo averiado. Dios envió dos ángeles suyos para ayudarnos a resolver aquella situación, ya que Diana había llegado y en pocos minutos estaría en espera nuestra. ¡Bendito sea Dios por siempre! Nuestro Dios, por medio de la fe en Jesucristo nos dice que nada nos puede atormentar y entrar en pánico y nos recueda: “Más son los que están contigo que los que están con ellos”. Fortalécete en Dios, confía y espera en él, que nunca nos dejará solos. Sus ángeles siempre estarán disponibles para servirnos.
“No te sobrevendrá mal, ni plaga tocará tu morada. Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos”, Salmo 91:10-11. El verso 10 nos promete protección de las enfermedades, como una bendición de lo que es la vida redimida, por medio de la sangre del Cordero de Dios, Jesucristo. En el verso 11, nos habla de ángeles que nos guardan.
El verso 4 de este mismo salmo nos dice que “Dios nos cubrirá con sus plumas y debajo de sus alas estaremos seguros”. “alas”. Es muy posible que Dios no tenga plumas y mucho menos alas; sin embargo, algunos han sugerido que estas alas y plumas se refieren a las de nuestros ángeles guardianes, los cuales nos cubren y protegen en los momentos difíciles que se nos presentan. Debemos aferrarnos a la verdad de la Palabra de Dios, creyendo siempre que con Él, en todo tiempo, estaremos seguros.
Cuando el Señor ordenó a Felipe levantarse e ir hacia el sur porque había un hombre temeroso de Dios que regresaba de un viaje muy lejos de su hogar, éste leía la Biblia, aunque no la entendía. Dios conocía el corazón de aquel hombre y es por medio de un ángel que Dios le envía un mensaje a Felipe para informarle lo que debía hacer con el viajero. Es lo que nos dice el siguiente verso: “Un ángel del Señor habló a Felipe, diciendo: Levántate y vé hacia el sur, por el camino que desciende de Jerusalén a Gaza, el cual es desierto”, Hechos 8:26. Aquí la aparición es de un ángel mensajero, que va hasta Felipe con la finalidad de llegar hasta un hombre temeroso de Dios. Más adelante, en el capítulo 10 del libro de los Hechos de los apóstoles, también encontramos a otro hombre, que mientras oraba en su hogar, se le presentó un ángel del Señor y le habló sobre mandar a buscar a Pedro, quien se encontraba a cierta distancia, porque había necesidad de que ese hombre, Cornelio escuchara la palabra de Dios por medio de su siervo, el apóstol Pedro, porque Cornelio, siendo un gentil, temía a Dios y se hacía necesario que éste, junto a su familia y servidores escucharan las palabras que el apóstol les llevaría. Estas son algunas de las maravillas que Dios, por su amor y gran misericordia, hace en favor nuestro, hombres simples y mortales, porque Él se ocupa de cada quien en particular, por su inmenso amor con que nos amó por medio de Cristo Jesús.
“Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas”, Josué 1:9. Fue el mensaje del mismo Señor a Josué, después de haber asumido la gran responsabilidad de guiar al pueblo por el desierto. ¡No temas! Dios está por tí.
Que nuestro Dios siempre nos guíe y acompañe en todo tiempo. Amén.




