EE UU auspicia un histórico acuerdo entre Israel y Líbano bajo la sombra de la paz con Irán

Estados Unidos ha anunciado un principio de acuerdo entre Israel y el Líbano para encauzar unas negociaciones de paz largamente bloqueadas y que podrían abrir la puerta al fin de uno de los conflictos más enquistados de Oriente Próximo. Sin embargo, el proceso nace rodeado de incertidumbre por la oposición frontal de Hezbolá y la creciente tensión entre Washington y Teherán amenazan con hacer descarrilar el acercamiento antes incluso de que dé sus primeros pasos.

El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, escenificó este viernes en Washington la firma de un acuerdo marco entre representantes israelíes y libaneses tras varios días de conversaciones auspiciadas por la Administración de Donald Trump. “Este es el comienzo del comienzo”, afirmó Rubio durante la ceremonia, consciente de la enorme complejidad política y militar que rodea cualquier intento de estabilizar la frontera entre ambos países. “Hoy hemos dado el primer paso, probablemente el más difícil”, añadió.

Según el Departamento de Estado, el documento establece un mecanismo gradual destinado a restaurar la soberanía plena del Estado libanés en el sur del país, facilitar el desarme de Hezbolá y permitir una retirada progresiva de las fuerzas israelíes desplegadas en territorio libanés. Como primer gesto, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, anunció que el Ejército comenzará a retirarse de dos “zonas piloto” actualmente ocupadas en el sur de Líbano, lo que permitirá al Ejército libanés asumir progresivamente el control de esas áreas.

Además, el acuerdo contempla la creación de un grupo trilateral de coordinación militar integrado por Washington, Tel Aviv y Beirut para supervisar la aplicación de los compromisos alcanzados. Washington acompañará el proceso con una ayuda inicial de 100 millones de dólares en asistencia humanitaria y otros 30 millones destinados a reforzar las capacidades operativas de las Fuerzas Armadas libanesas.

Hezbolá rechaza el pacto y amenaza con resistir

La principal incógnita del acuerdo reside en la ausencia de Hezbolá, actor militar dominante en el sur del Líbano y pieza central de la estrategia regional iraní. La milicia islamista chií, respaldada por Teherán, no ha participado en las negociaciones y ya ha rechazado frontalmente el pacto.

El diputado de Hezbolá Hasán Fadlallah aseguró que la organización impedirá cualquier intento de aplicar el acuerdo si este implica su desarme, y advirtió de que el movimiento mantendrá sus armas “con más determinación que nunca”. La única manera de imponer este acuerdo sería desencadenando “una guerra civil”, afirmó el dirigente chií, evidenciando las enormes dificultades que afrontará Beirut para extender su autoridad sobre el sur del país.

Tel Aviv, por su parte, mantiene que no completará su retirada mientras Hezbolá conserve capacidad militar en la zona fronteriza. “Israel permanecerá en el sur de Líbano mientras Líbano no desarme a Hezbolá”, reiteró Netanyahu, subrayando que la seguridad de las comunidades israelíes seguirá siendo la prioridad de su Gobierno.

La sombra de Irán condiciona la negociación

La negociación entre Israel y Líbano no puede desgajarse del complejo tablero regional y, especialmente, de la relación entre Estados Unidos e Irán. El conflicto entre Israel y Hezbolá se recrudeció tras el estallido de la guerra entre Washington y Teherán, cuando la milicia libanesa abrió un nuevo frente contra territorio israelí en apoyo de la República Islámica.

Desde entonces, los enfrentamientos han dejado más de 4.000 muertos en Líbano y han obligado a más de un millón de personas a abandonar sus hogares. El reciente memorando de entendimiento suscrito entre Estados Unidos e Irán para frenar la escalada regional incluye expresamente la necesidad de estabilizar el frente libanés. Sin embargo, ni Israel ni Hezbolá son firmantes de ese acuerdo, lo que limita enormemente su alcance.

La reciente reanudación de las tensiones entre Washington y Teherán, con nuevos incidentes en el estrecho de Ormuz y ataques militares estadounidenses contra posiciones iraníes, amenaza ahora con arrastrar nuevamente al Líbano hacia una nueva espiral de violencia.

Pese a las dificultades, el acuerdo constituye el intento diplomático más ambicioso de las últimas décadas para redefinir las relaciones entre Israel y Líbano. Tanto Beirut como Jerusalén insisten en que el objetivo último es alcanzar un cese definitivo de las hostilidades y sentar las bases de una relación estable entre dos países técnicamente enfrentados desde hace más de siete décadas.

Sin embargo, la experiencia acumulada en anteriores acuerdos de alto el fuego incumplidos invita a la prudencia. Mientras Hezbolá mantenga intacta su estructura militar y la rivalidad entre Estados Unidos e Irán continúe marcando la agenda regional, cualquier avance diplomático seguirá caminando sobre un terreno extraordinariamente frágil. @mundiario