El bolsillo de los estadounidenses pone en aprietos a Trump y puede darle una sorpresa en el Congreso

El resultado de las elecciones de mitad de mandato no dependerá únicamente de la popularidad de Donald Trump, sino de una cuestión mucho más cotidiana: cuánto cuesta vivir en Estados Unidos. La inflación, el precio de los alimentos, la vivienda, los suministros y la presión sobre los presupuestos familiares han situado la economía doméstica en el centro de una convocatoria que puede condicionar los dos últimos años de la presidencia republicana.

La apertura de los colegios electorales marca así el comienzo de una batalla que trasciende la renovación del Congreso. Los estadounidenses tienen la oportunidad de expresar su satisfacción o rechazo a la gestión presidencial, pero también de determinar cuánto margen tendrá la Casa Blanca para sacar adelante su programa político.

La economía es uno de los terrenos más delicados para cualquier Gobierno, especialmente cuando los ciudadanos perciben que sus ingresos no avanzan al mismo ritmo que sus gastos. En este escenario, los republicanos afrontan el riesgo de que el malestar acumulado en los hogares termine transformándose en un voto de castigo.

La cuestión tiene una dimensión política evidente: aunque Trump no figure directamente en las papeletas de estas elecciones, su gestión está presente en prácticamente toda la campaña. Los demócratas buscan convertir las dificultades económicas en un argumento para cuestionar las prioridades de la Administración, mientras los republicanos necesitan demostrar que sus decisiones ofrecen resultados tangibles.

El elevado voto anticipado, que supera los 55 millones de participantes y rebasa en más de un 20% los registros de 2022, refleja la movilización que rodea estos comicios. No se trata únicamente de elegir representantes, sino de enviar un mensaje sobre el rumbo del país.

Alaska, Iowa, Maine, Ohio y Texas: los territorios que pueden cambiar el Senado

La verdadera batalla por el control de la Cámara alta se concentra en un reducido grupo de Estados. Alaska, Iowa, Maine, Ohio y Texas destacan porque sus resultados pueden inclinar una mayoría que ahora corresponde a los republicanos, con 53 senadores frente a los 47 demócratas e independientes que votan con ellos.

Cada territorio presenta unas circunstancias particulares. Alaska merece especial atención por el precedente electoral de Mary Peltola y por su sistema de voto preferencial, que puede favorecer resultados menos previsibles. Iowa, por su parte, constituye una prueba para los demócratas: Trump ganó allí con claridad y los republicanos parten de una posición históricamente favorable.

Maine ofrece un escenario diferente. Aunque Kamala Harris se impuso en el Estado en las presidenciales, Susan Collins conserva una trayectoria electoral especialmente resistente. Su capacidad para atraer votantes más allá del electorado republicano puede resultar determinante.

En Ohio, el regreso del demócrata Sherrod Brown convierte la contienda en una oportunidad para recuperar terreno. Texas, entretanto, representa una de las apuestas más ambiciosas de la oposición: pese a su tradicional inclinación conservadora, las tensiones dentro del Partido Republicano y la candidatura de James Talarico mantienen abierta la competición frente a Ken Paxton.

Una mayoría que condicionará los dos últimos años de Gobierno

La importancia de estas elecciones no termina con el recuento. Si los demócratas consiguen recuperar terreno, podrán dificultar la aprobación de iniciativas legislativas y ejercer mayor presión sobre los nombramientos presidenciales. Si los republicanos conservan el Senado y mantienen su posición en la Cámara de Representantes, Trump dispondrá de un escenario mucho más favorable para desarrollar su agenda.

La clave estará, por tanto, en aquellos Estados donde coincidan el desgaste económico, la movilización electoral y las diferencias entre candidatos. El coste de la vida puede convertirse en el factor que conecte las preocupaciones particulares de millones de familias con una decisión política de alcance nacional.

Washington se juega mucho más que una mayoría parlamentaria: se juega la capacidad de Trump para gobernar sin grandes obstáculos hasta el final de su mandato. @mundiario