A menos de un mes para el inicio del Mundial 2026, un problema inesperado sacude la preparación del torneo: un brote de ébola en la República Democrática del Congo, que ya ha causado 134 muertes y más de 500 casos sospechosos. La cepa Bundibugyo, según la OMS, no cuenta con vacuna ni tratamiento disponible, aunque se espera tenerlo en dos meses.
Un artículo publicado por Marca recoge las declaraciones de Tedros Adhanom, director general de la OMS, quien expresó su alarma: “Estoy profundamente preocupado por la magnitud y la velocidad de la epidemia”. La situación ha sido catalogada como una emergencia de salud pública de importancia internacional, lo que ha obligado a varios países a tomar medidas preventivas.
Estados Unidos reaccionó suspendiendo la entrada durante 30 días a personas que hayan visitado recientemente las zonas afectadas (RD Congo, Uganda y Sudán del Sur). Este protocolo incluye aislamiento y testeo, aunque no debería afectar directamente a los futbolistas, ya que los 26 convocados por Sébastien Desabre juegan en Europa.
La respuesta de Fifa y el Comité Organizador
La Fifa, por su parte, emitió un comunicado asegurando que mantiene contacto estrecho con la Federación de Fútbol de la RDC para garantizar que el equipo siga todas las directrices médicas y de seguridad. El organismo insiste en que la prioridad es proteger tanto a jugadores como al personal técnico.
Chris Canetti, presidente del Comité Organizador, confirmó que no hay cambios en los planes y que la selección congoleña llegará el 11 de junio. “Esperamos que República Democrática del Congo pueda asistir al Mundial”, señaló, subrayando que se aplicarán protocolos especiales de aislamiento y pruebas.
El Departamento de Estado de EE UU también trabaja para incluir a la delegación congoleña en medidas similares a las aplicadas a ciudadanos estadounidenses que regresan de zonas de riesgo. Sin embargo, esta exención no se extenderá a los aficionados, quienes no podrán viajar desde las áreas afectadas.
La participación de los Leopardos, encuadrados en el Grupo K junto a Colombia, Portugal y Uzbekistán, no corre peligro por ahora. El problema afecta más a la logística y a la afición que a los jugadores, quienes se encuentran fuera de las zonas de riesgo.
Este brote añade tensión a un Mundial que ya enfrenta incertidumbre por el conflicto entre Irán y EE UU La Fifa deberá gestionar con rapidez estas crisis para garantizar que el torneo se desarrolle con seguridad y que el fútbol no se vea eclipsado por emergencias sanitarias y políticas. @mundiario
