Durante años, algunos de los grandes aliados de Donald Trump han alimentado teoría conspiradoras los crímenes y la muerte de Jeffrey Epstein -el inversor que murió en la cárcel antes de ser sometido a juicio por delitos sexuales- y su conexión con el «estado profundo», el entramado de poder oculto y corrupto con el que acabaría el multimillonario neoyorquino en su regreso al poder. Ahora, sin embargo, con Trump en la Casa Blanca, observan con desamparado como el Gobierno de EE.UU. no respalda esas teorías. Al contrario, las está combatiendo. Algo que, para incomodidad del propio Trump, ha provocado una reacción furibunda en miembros destacados de sus bases. El asunto ha tomado protagonismo esta semana porque el FBI ha emitido… Ver Más
