Inicio Artículos EL CEMENTERIO PRIVADO DE SDE NECESIDAD URGENTE PERO CON INVERSIONISTAS DEL MUNICIPIO.
Por: Aik Ambiorix.
El autor es Gerente de Prensa Hispana.
Santo Domingo Este ha crecido de manera sostenida durante las últimas décadas hasta convertirse en uno de los municipios más grandes, dinámicos y de mayor aporte económico del país.
Ese crecimiento poblacional, urbano y comercial también genera demandas sociales impostergables. Una de ellas —silenciosa pero profundamente humana— es la necesidad de contar con un cementerio privado dentro del propio municipio.
Hoy por hoy, cientos de familias de Santo Domingo Este, en medio del dolor que implica despedir a un ser querido, se ven obligadas a trasladarse a otras provincias o municipios distantes para poder acceder a servicios funerarios privados.
Esto no solo representa un gasto económico adicional, sino también una carga emocional innecesaria en momentos de duelo.
Lo justo es que nuestro municipio disponga de sus propias facilidades. Más aún cuando existen, desde hace más de veinte años, inversiones cuantiosas en el área funeraria dentro de Santo Domingo Este, desarrolladas por empresarios locales que han apostado al crecimiento del territorio, generando empleos y dinamizando la economía municipal.
Resulta, cuando menos, contradictorio, que autorizaciones para construcciones de esta naturaleza terminen favoreciendo a inversionistas de otras demarcaciones, como lo instentan en secretos autoridades fuera del municipio con intereses ajenos a la realidad social de SDE. Primero debe prevalecer el derecho del municipio y de sus empresarios, quienes han creído, invertido y permanecido aquí.
Santo Domingo Este está dentro de los tres municipios más grandes del país y figura entre los de mayor aporte económico al fisco nacional. Ese peso demográfico y financiero debe traducirse en prioridad al momento de aprobar infraestructuras esenciales para su gente.
Confiamos en la sensatez de las autoridades municipales. Contamos con un alcalde de fe, equilibrado, justo y de conducta ejemplar, así como con un cuerpo de regidores que —en su gran mayoría— han demostrado con acciones que el municipio está primero.
Muchos de ellos conocen de cerca estas iniciativas y el impacto positivo que tendrían para la población.
Por ello, los inversionistas de Santo Domingo Este pueden y deben sentirse tranquilos.
Existe la confianza de que tanto el liderazgo municipal como la voluntad colectiva respaldarán que este proyecto se materialice con capital local, pensando primero en la gente de aquí.
Un cementerio privado en Santo Domingo Este no es solo una obra de infraestructura: es un acto de justicia territorial, de respeto a la dignidad humana y de reconocimiento al empresariado que ha decidido sembrar su inversión donde vive y trabaja su propia comunidad.
Que sea nuestro. Que se construya aquí. Que responda a nuestra gente. Porque Santo Domingo Este ya tiene tamaño, población e inversión suficiente para contar con su propio campo santo privado.
Y porque, incluso en el último adiós, el municipio también merece dignidad cercana.