El CSD estudia intervenir de oficio tras comparar Tebas a Real Madrid TV con la propaganda nazi

El enfrentamiento institucional entre el fútbol profesional y las altas esferas gubernamentales ha alcanzado cotas de máxima tensión diplomática. El Consejo Superior de Deportes (CSD) estudia formalmente actuar de oficio contra Javier Tebas tras la virulenta escalada dialéctica protagonizada por el máximo mandatario de LaLiga y vicepresidente de la Real Federación Española de Fútbol (Rfef). La decisión del organismo estatal de evaluar la apertura de un expediente disciplinario responde a la extrema gravedad de las afirmaciones públicas del dirigente, quien equiparó de manera explícita la línea editorial de Real Madrid TV con la maquinaria de manipulación masiva empleada durante el régimen nazi.

El origen de la intervención gubernamental se gestó en las plataformas digitales del propio mandatario, donde publicó una extensa reflexión acusando a la cúpula de Concha Espina de articular una estrategia mediática desleal para condicionar la competición y desacreditar la imparcialidad del arbitraje. Según el argumento esgrimido por Tebas, la televisión oficial de la entidad madridista diseña relatos sesgados donde la escuadra blanca figura «siempre como víctima», difundiendo únicamente aquellos fotogramas que respaldan una supuesta persecución reglamentaria mientras se omite cualquier contexto que desmonte la teoría de la conspiración arbitral.

La crudeza del mensaje del mandatario de la patronal cruzó cualquier umbral de prudencia dialéctica al recurrir a la figura del ministro de Propaganda del Tercer Reich: «La dirección del Real Madrid dirige una orquesta de portaCOCES y Real Madrid TV lleva la voz cantante. Su partitura es siempre la misma: seleccionar las jugadas que interesan, repetir el agravio, alimentar la sospecha y señalar a los enemigos. Ese método recuerda a mecanismos de propaganda que explotó Goebbels, ministro de Propaganda de la Alemania nazi: repetición sistemática, construcción de un enemigo y subordinación de los hechos al relato».

En el mismo texto, el dirigente intentó amortiguar el impacto de sus palabras acotando el paralelismo al estricto terreno de la comunicación: «La comparación es con esas técnicas de propaganda, no con una ideología ni, por supuesto, con la afición madridista». Sin embargo, esa matización formal no evitó que las declaraciones desataran una oleada masiva de indignación tanto en los despachos del club blanco como en los estamentos federativos y ministeriales, donde se interpretó que la analogía resultaba éticamente incompatible con la investidura de quien rige el fútbol profesional español.

La respuesta de la junta directiva encabezada por Florentino Pérez se produjo con una contundencia implacable, emitiendo una declaración de censura que dinamita cualquier vía de diálogo institucional. La entidad blanca reclamó la dimisión fulminante e irrevocable de Javier Tebas de sus dos responsabilidades orgánicas en LaLiga y la Federación, catalogando al directivo como «una auténtica lacra para el fútbol español» y reprochándole haber rebajado el prestigio de la competición a niveles impropios de una liga de primer nivel internacional.

La indignación de Chamartín y la vía del Tribunal Administrativo del Deporte

En su comunicado, el club de Chamartín tildó de «absolutamente intolerable y de extraordinaria gravedad que quien ocupa dos cargos de máxima responsabilidad en el fútbol español recurra a una comparación con los métodos de propaganda del régimen nazi». La dirigencia merengue incidió en que la pretendida aclaración técnica formulada por el presidente de LaLiga «no atenúa su carácter profundamente ofensivo, moralmente repugnante e institucionalmente indigno», confirmando la reserva de acciones judiciales de carácter civil y penal para reparar el daño infligido a la masa social.

La hipotética intervención del CSD podría canalizarse a través de una denuncia formal ante el Tribunal Administrativo del Deporte (TAD), órgano jurídico capacitado para tramitar expedientes sancionadores por infracciones muy graves contra el decoro y la ética deportiva. Si el organismo dependiente del Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes considera que las manifestaciones de Tebas vulneran la Ley del Deporte en materia de incitación al odio y desprestigio del ordenamiento deportivo, el dirigente podría afrontar desde una sanción de inhabilitación temporal hasta la suspensión de sus funciones federativas.

Por su parte, Tebas no dio muestra alguna de arrepentimiento tras conocer la virulenta réplica madridista y la consiguiente movilización del ente estatal. A través de nuevas intervenciones, el presidente de la patronal redobló su desafío aseverando que la petición coordinada de renuncia representa una maniobra de «intimidación» institucional impulsada por Florentino Pérez para desviar el foco del debate sobre la presión psicológica que, a su parecer, padecen los colegiados por las emisiones televisivas del canal blanco.

El estamento arbitral asiste con desconcierto y preocupación al fuego cruzado entre ambas instituciones, consciente de que este conflicto envenena la atmósfera deportiva previa a los choques ligueros. La judicialización constante y la agresividad verbal en los canales corporativos están provocando un deterioro sin precedentes en la imagen del producto audiovisual de LaLiga frente a los operadores internacionales, que contemplan con estupor cómo la patronal y su principal club de referencia se enzarzan en una contienda de descalificaciones históricas.

El paso al frente del CSD introduce un elemento de consecuencias impredecibles en el tablero político del fútbol patrio. Lo que comenzó como un litigio por las quejas arbitrales de Real Madrid TV se ha transformado en una causa de Estado deportivo que amenaza con forzar la caída o la sanción del máximo dirigente de la patronal; en un ecosistema al límite del estallido social, la entrada del regulador público supone la prueba definitiva para medir los límites del poder de Javier Tebas en el balompié español. @mundiario