¿Tiene este Deportivo equipo ahora mismo para aspirar a algo más que salvarse? Puede parecer demasiado pronto para plantearlo después de únicamente dos jornadas, pero quizá sea precisamente ahora cuando toca hacerlo. No para condenar una temporada que acaba de empezar, sino para rebajar expectativas y analizar lo que está ocurriendo sobre el césped. El Dépor suma dos puntos de seis y sigue invicto, pero ha sido inferior durante demasiados minutos ante Elche y Málaga.
Dos jornadas y demasiados avisos
El debut ante el Elche ya dejó una primera señal. Y no fue pequeña. En Riazor, donde el Deportivo deberá construir buena parte de su permanencia, el conjunto ilicitano acabó con un 61,4% de posesión frente al 38,6% blanquiazul, 11 remates por ocho y seis córners por dos. El resultado fue 1-1, pero Leo Román terminó siendo uno de los mejores futbolistas del Dépor y el equipo de Hidalgo pasó demasiado tiempo defendiendo en su propio estadio.
La visita a Málaga debía servir para comprobar si aquello había sido simplemente el peaje del estreno. No fue así. El conjunto andaluz volvió a manejar más balón y generó más volumen ofensivo, mientras el Deportivo atravesó únicamente pequeños periodos de control. El más claro llegó al comienzo de la segunda parte, cuando encadenó una posesión de más de dos minutos, pero diez minutos después el Málaga ya había recuperado nuevamente el mando del encuentro. El Dépor tuvo momentos; su rival tuvo fases.
Y ahí aparece una cuestión incómoda. Sería aventurado asegurar después de dos jornadas que Málaga y Elche están entre los cinco peores equipos de Primera, pero sí parten como dos conjuntos cuyo primer objetivo será previsiblemente la permanencia. El Málaga conserva buena parte del bloque que consiguió el ascenso y todavía está completando su plantilla, mientras el Elche afrontó el verano con cambios relevantes. Si contra este tipo de adversarios el Deportivo no consigue imponerse futbolísticamente, el nivel de exigencia aumentará mucho cuando lleguen los equipos de la zona media y alta.
Hidalgo tampoco encuentra soluciones
Antonio Hidalgo tampoco está encontrando demasiadas respuestas desde el banquillo. Los cambios de las dos primeras jornadas se parecen demasiado. Ante el Elche recurrió a Villares y Zakaria en el minuto 60 y posteriormente dio entrada a Mella y Luismi; en Málaga, cuando el encuentro volvía a caer del lado local, sus primeras soluciones fueron Villares y Mella en el 62′. Más músculo por dentro, más velocidad exterior y poco más.
También existe un atenuante. Quizá Hidalgo tampoco tenga ahora mismo un abanico mucho mayor. Mella y Villares llegaron al partido después de trabajar con molestias durante la semana, Yeremay acababa de reincorporarse tras meses condicionado por la pubalgia y Noé Carrillo continúa fuera. El técnico no dispone todavía de todas sus armas en plenitud y el propio mercado sigue abierto. Pero precisamente por eso resulta todavía más evidente que el Deportivo necesita nuevas variantes si el plan inicial no funciona.
Y aquí también merece una mención la decisión del club con su entrenador. El Deportivo anunció el 13 de agosto la renovación de Antonio Hidalgo hasta 2028, cuatro días antes del comienzo de La Liga. Una apuesta por la continuidad perfectamente legítima después de conseguir el ascenso, pero también difícil de entender desde fuera por el momento elegido: el técnico recibió una ampliación de contrato antes siquiera de demostrar cómo iba a responder su equipo en Primera. Dos jornadas no sirven para cuestionar un proyecto, pero tampoco para ignorar que, hasta ahora, el Dépor está ofreciendo pocas respuestas cuando los partidos se tuercen.
Aubameyang tapa demasiadas grietas
En medio de las dudas vuelve a aparecer Pierre-Emerick Aubameyang. Dos partidos, dos goles y los dos únicos tantos del Deportivo en esta Liga. Ante el Elche convirtió una acción de enorme calidad y en Málaga volvió a aprovechar prácticamente una de las pocas situaciones claras que recibió. El gabonés está haciendo exactamente aquello para lo que fue fichado: marcar diferencias cuando el funcionamiento colectivo no alcanza.
Eso es una magnífica noticia, pero también esconde un problema. Aubameyang puede resolver partidos; no puede sostener durante 38 jornadas las carencias colectivas del Deportivo. Algo parecido ocurre con Leo Román, fundamental ante el Elche y nuevamente obligado a intervenir muy pronto en La Rosaleda. Tener futbolistas capaces de sumar puntos por sí mismos es un lujo para un recién ascendido; necesitar que lo hagan cada semana es una señal de alarma.
Yeremay, la pequeña luz de Málaga
La otra noticia positiva de La Rosaleda fue Yeremay Hernández. No cambió el partido ni tuvo tiempo para hacerlo. Entró en el minuto 74 y apenas dejó una acción realmente peligrosa, un centro envenenado desde la izquierda que obligó a Alfonso Herrero a intervenir. Pero después de una pretemporada prácticamente inexistente por sus problemas físicos, que haya podido disputar sus primeros minutos en Primera ya supone una buena noticia.
Hay que aterrizar ya en Primera
Quizá esa sea la principal autocrítica que necesita ahora mismo el deportivismo. El ascenso, el regreso de Yeremay, la llegada de Aubameyang y una plantilla con nombres atractivos dispararon las expectativas durante el verano. Puede que dentro de unos meses exista margen para mirar hacia arriba. El Deportivo que hemos visto en estas dos primeras jornadas, sin embargo, no ha demostrado todavía estar para otra cosa que no sea luchar por mantenerse en Primera.
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— RC Deportivo (@RCDeportivo) August 24, 2026
Y asumirlo no debería ser ningún drama. Lo peligroso sería no verlo. Primera castiga una mala salida, una pérdida absurda, una presión mal ejecutada o veinte minutos sin tocar prácticamente el balón muchísimo más que Segunda. El Dépor tiene dos puntos, mercado todavía por delante y tiempo de sobra para mejorar. Pero los avisos ya están ahí. El club, Hidalgo, los jugadores y también el deportivismo deben aterrizar cuanto antes en Primera. Porque si el Deportivo sigue siendo inferior ante rivales con los que probablemente tendrá que pelear por sobrevivir, la permanencia puede costar mucho más de lo que algunos imaginaban. @mundiario
