“Barahona tiene historia, recursos y gente valiosa; lo que falta es ponernos de acuerdo”.
BARAHONA, República Dominicana — El odontólogo y politólogo Dr. Natanael Gutiérrez Pérez, presidente del Movimiento Desarrollemos Barahona (MDB), hizo un llamado a los barahoneros a recuperar la memoria histórica de la provincia y convertirla en un proyecto colectivo de futuro, en una reflexión titulada “Barahona: una historia extraordinaria y un futuro por conquistar”.
Gutiérrez Pérez parte de una idea del historiador económico Joel Mokyr, recogida en el libro Momentos cumbres de la humanidad, de Johan Norberg: “Una sociedad que ha dejado de preocuparse por el progreso del pasado pronto dejará de creer en su capacidad de progreso futuro”. A su juicio, esa advertencia describe la realidad de una provincia cuyas nuevas generaciones desconocen buena parte de su historia.
El dirigente recordó que Barahona fue sede presidencial en 1913 y figuró entre las principales ciudades dominicanas de su época, con restaurantes, cines, intensa actividad comercial y conexiones aéreas con otras islas del Caribe. Destacó además que es la tierra de Casandra Damirón, que conserva el legado artístico de José Vela Zanetti y que en 1923 Juan Bosch publicó en el periódico Brisas del Birán, en sus inicios como escritor. A ello sumó la tradición exportadora de la provincia, el potencial de su conexión marítima y el larimar, cuya única fuente minera conocida en el mundo se encuentra en su territorio.
“Un pueblo que desconoce lo que fue difícilmente podrá comprender todo lo que todavía puede llegar a ser”, afirmó.
El talento humano como recurso principal
Citando La historia del cerebro, de José Ramón Alonso, Gutiérrez Pérez se refirió al llamado “regalo de Hitler”: la persecución de científicos por el régimen nazi provocó la salida de numerosos investigadores que terminaron fortaleciendo la capacidad científica y tecnológica de Estados Unidos. “Despreciar el conocimiento puede significar regalar nuestro futuro”, advirtió.
Para el presidente del MDB, Barahona no puede conformarse con sus recursos naturales y esperar que el progreso llegue solo. Planteó la necesidad de vincular la educación con la actividad productiva y formar a los jóvenes para las oportunidades del territorio. “Todavía estamos muy lejos de lograrlo, y eso me preocupa”, reconoció.
“El Sur no es profundo”
Apoyándose en los estudios del historiador francés Fernand Braudel sobre geografía y comercio, sostuvo que el Sur necesita mejores carreteras, autovías y mayor integración territorial. Pero aclaró que la distancia no es solo geográfica, sino también institucional, económica y educativa.
En ese sentido, pidió revisar con urgencia la forma en que se valora a quienes aspiran a dirigir. “La capacidad económica de un candidato no equivale, por sí sola, a su capacidad para gobernar”, expresó, al llamar a privilegiar la preparación, la integridad, el pensamiento estratégico y la voluntad genuina de servir al bien común.
También defendió la seguridad jurídica, el respeto a la propiedad privada, las reglas claras y el valor de la discrepancia. “No podemos seguir formando yes-men”, señaló. “La lealtad no debe estar por encima de la verdad ni el silencio por encima de las buenas ideas”.
Una nueva medida del progreso
Gutiérrez Pérez propuso medir el desarrollo más allá de las obras físicas y las cifras económicas: si los jóvenes pueden construir su futuro en la provincia, si las empresas encuentran espacio para crecer y si las familias mejoran su calidad de vida. Entre las prioridades concretas mencionó escuelas bilingües, un mercado público digno, espacios de recreación, una oferta gastronómica atractiva, mejores servicios de salud y alojamientos adecuados para visitantes e inversionistas.
“No son lujos ni exigencias desproporcionadas”, puntualizó, al evocar el lema “Orden y progreso” de la bandera de Brasil y una frase que alguien le dijo una vez: “Barahona solo necesita de los barahoneros”.
El presidente del MDB concluyó que el mayor desafío de la provincia no es identificar lo que le falta, sino ponerse de acuerdo sobre lo que debe hacerse. “Pensar es el primer paso. Ponernos de acuerdo, organizarnos y actuar es lo que puede cambiar nuestra historia”, sentenció.




