La epidemia de ébola que golpea el este de la República Democrática del Congo continúa avanzando. Los últimos datos disponibles sitúan el balance en 7.946 casos confirmados y 3.833 fallecidos, con una tasa de letalidad del 48,2%. En apenas 24 horas se incorporaron 56 nuevos contagios y 34 muertes.
Las cifras obligan, además, a corregir un dato especialmente importante de la información original: no son 8.300 los fallecidos. Los boletines difundidos hasta el 24 de septiembre registran 3.833 muertes. La referencia a “8.300 muertos” que aparece en algunos titulares resulta incompatible con los propios datos incluidos posteriormente en esas mismas informaciones.
Según los datos del Instituto Nacional de Salud Pública recogidos por 20minutos, 848 personas permanecen hospitalizadas o aisladas y 2.001 pacientes han superado la enfermedad. El seguimiento de los contactos se encuentra en el 79,2%, un indicador especialmente relevante para localizar posibles contagios antes de que aparezcan nuevas cadenas de transmisión.
Ituri, el corazón de una epidemia que no cede
La situación resulta especialmente delicada en Ituri, que concentra el 76,4% de los casos confirmados. Solo en la última jornada contabilizada registró 35 de los 56 nuevos contagios. Kivu Norte sumó otros 17, mientras que Alto Uélé notificó tres y Bajo Uélé uno.
El problema ya no es únicamente epidemiológico. La capacidad sanitaria empieza a convertirse en otro frente de la crisis. En Ituri hay centros de tratamiento con áreas destinadas a casos sospechosos completamente ocupadas, mientras otras provincias afrontan problemas relacionados con camas, medicamentos, transporte sanitario y disponibilidad de vacunas.
La dimensión del brote resulta todavía más significativa porque la RDC posee una experiencia excepcional frente al ébola. El país ha afrontado numerosos episodios desde que el virus fue identificado en 1976, pero la epidemia actual ya ha superado en fallecidos al gran brote congoleño de 2018-2020, que dejó cerca de 2.300 muertes.
El dato de los casi 8.000 contagios refleja así algo más que el crecimiento de una estadística: muestra las dificultades de contener una enfermedad de elevada letalidad cuando la transmisión coincide con sistemas sanitarios sometidos a una presión extrema. El desafío del Congo es ahora cortar las cadenas de contagio mientras todavía dispone de capacidad para atender y aislar a quienes enferman. @mundiario
