Sliwa, un candidato pintoresco, fundador de los Ángeles Guardianes -un grupo de protección frente al delito integrado por voluntarios- y locutor de radio, protagonizó una campaña llena de ataques personales contra Adams.
Su vehemencia no fue suficiente en una ciudad convertida en bastión progresista, y en la que su próximo regidor se decidió casi por completo en las primarias demócratas del pasado junio. Entonces, Adams se impuso al favorito en los primeros compases -el excandidato a la presidencia Andrew Yang- y a varios candidatos izquierdistas, en la batalla ideológica que descose en estos años al partido demócrata y que se repite tanto a nivel local como nacional.
Adams sucederá en el cargo a partir del próximo 1 de enero a Bill de Blasio, que llegó a la alcaldía en 2014 y que le d
eja una ciudad llena de problemas: afectada todavía por la pandemia de Covid-19, necesitada de recuperación económica, con los servicios públicos debilitados y, sobre todo, en una oleada de inseguridad que viene desde el año pasado.

