Era sabido por el madridismo que este iba a ser un verano de auténtica revolución. Los dos años en blanco, los problemas de vestuario y el fracaso del proyecto anterior obligaron a Florentino Pérez y a su cúpula a acometer una profunda remodelación que, lejos de haber terminado, sigue avanzando con varios frentes abiertos al mismo tiempo.
La temporada pasada ya se intentó iniciar ese cambio. El Real Madrid apostó fuerte por Xabi Alonso, pagando incluso su cláusula de rescisión para convertirlo en el líder del nuevo proyecto. Sin embargo, el tiro acabó saliendo por la culata. Apenas seis meses después, el técnico donostiarra hacía las maletas tras no lograr enderezar el rumbo de un equipo marcado por los malos resultados y varios conflictos importantes dentro del vestuario.
Lejos de insistir en la misma fórmula, Florentino decidió cambiar completamente de rumbo. La llegada de José Mourinho responde a una idea muy distinta: recuperar la jerarquía, la disciplina y el liderazgo que el equipo había perdido. Junto a él también llegaron varios refuerzos y todo apunta a que el Real Madrid todavía no ha dicho su última palabra en este mercado de fichajes.
Con prácticamente un mes de mercado consumido, el conjunto blanco ya ha reforzado varias posiciones, pero el presidente madridista quiere más. Si algo ha caracterizado siempre a Florentino Pérez cuando ha decidido reconstruir un proyecto es que rara vez da una revolución por terminada sin incorporar una gran estrella. Sobre la mesa aparecen nombres como Michael Olise, Rodri o Yan Diomandé. No sabemos con total seguridad cuál será el galáctico elegido, pero todo hace indicar que uno terminará vistiendo de blanco.
El Bayern de Múnich parece haber cerrado definitivamente la puerta de salida a Olise. El Manchester City estaría dispuesto a escuchar ofertas por Rodri, mientras que el RB Leipzig ya rechazó una primera propuesta cercana a los 100 millones de euros por Yan Diomandé. Todo apunta a que el Real Madrid elevará casi con total seguridad su oferta hasta los 120 millones para intentar convencer al conjunto alemán.
Sin embargo, entre todos esos movimientos ha reaparecido un frente que, hace apenas unas semanas, parecía completamente controlado: la renovación de Vinicius.
Desde la zona noble del Santiago Bernabéu existía la convicción de que el acuerdo con el brasileño sería únicamente cuestión de tiempo. Sin embargo, los meses pasan y las posturas continúan alejadas. El principal obstáculo parece encontrarse en el aspecto económico. Vinicius aspira a situarse en un escalón salarial similar al de Mbappé, mientras que el Real Madrid no está dispuesto, por ahora, a asumir esas cifras.
La ofensiva por Diomandé tampoco parece una casualidad. El extremo africano ocupa una demarcación muy similar a la del brasileño y ambos, además, están representados por Roc Nation Sports. Esa coincidencia provoca que el Real Madrid mantenga abiertas dos negociaciones paralelas con el mismo interlocutor: una para asegurar el futuro de Vinicius y otra para intentar incorporar a uno de los extremos con mayor proyección del fútbol europeo. Un auténtico juego de presión en dos mesas diferentes.
La revolución del Real Madrid está lejos de haber terminado. Florentino Pérez sigue buscando el gran golpe del verano mientras intenta resolver una renovación que se ha complicado mucho más de lo esperado. Con varios frentes abiertos de manera simultánea, las próximas semanas marcarán buena parte del futuro inmediato del conjunto blanco. Porque, si algo ha demostrado el presidente madridista durante más de dos décadas, es que rara vez deja una revolución a medias. @mundiario
