El Madrid se reconcilia con France Football por el bien de Mbappé

El Balón de Oro vuelve a ser importante para el Real Madrid. Curiosamente, justo cuando uno de los suyos vuelve a estar en condiciones de levantarlo. Después de dos años de desplantes, críticas y distanciamiento con France Football, el club blanco parece haber recuperado de repente el interés por un galardón cuya credibilidad quedó seriamente cuestionada desde Madrid cuando Vinicius perdió la edición de 2024.

Aquel año el Real Madrid tenía preparada una expedición de alrededor de 50 personas para viajar a París, pero canceló el desplazamiento al conocer que Vinicius no sería el ganador. Rodri terminó primero, Vinicius segundo, Bellingham tercero y Carvajal cuarto. El Madrid, además, fue elegido mejor club y Carlo Ancelotti recibió el premio al mejor entrenador. Nadie acudió a recogerlos. France Football aseguró después que el club no conocía oficialmente el resultado y su director, Vincent Garcia, reconoció su sorpresa por el plante madridista.

El enfado fue más allá de una noche. Desde el entorno blanco se cuestionó un premio que había tenido un valor muy diferente cuando Cristiano Ronaldo, Luka Modric o Karim Benzema lo levantaban vistiendo la camiseta del Madrid. En 2025 el club volvió a ausentarse de la ceremonia. Dos años consecutivos marcando distancias con France Football y con un Balón de Oro que parecía haber dejado de merecer demasiada atención en el Bernabéu.

Hasta que apareció Kylian Mbappé.

El francés está entre los candidatos de 2026 y alrededor del Real Madrid vuelve a funcionar la maquinaria del Balón de Oro. Mbappé habla del premio, reivindica sus números y asegura que quiere devolverlo al Santiago Bernabéu. El mismo galardón que hace dos años parecía haber perdido buena parte de su prestigio vuelve ahora a ser tratado como la gran coronación individual a la que debe aspirar la principal estrella madridista.

Y aquí aparece un elemento especialmente incómodo. France Football decidió prescindir esta temporada de Alfredo Relaño como representante español en el jurado. La explicación trasladada al periodista fue que la revista quería que el votante trabajase actualmente a tiempo completo en AS. El nuevo elegido fue José Félix Díaz, director editorial del periódico y un periodista cuya trayectoria profesional ha estado durante años pegada a la información del Real Madrid y a los movimientos de su cúpula.

La sucesión de acontecimientos merece, como mínimo, levantar una ceja. El 28 de agosto, antes de conocerse su nombramiento como jurado, Díaz ya firmaba en AS un artículo titulado “Mbappé apunta al Balón de Oro”. El 9 de septiembre se hizo oficial que sería el encargado de emitir el voto español. Y apenas ocho días después apareció sentado frente al propio Mbappé para realizarle su primera entrevista en un periódico deportivo español como jugador del Real Madrid. El titular elegido difícilmente podía ser más explícito: “El Balón de Oro debe volver al Bernabéu y a los madridistas”.

La escena llegó incluso más lejos. Durante la entrevista, Mbappé bromeó con José Félix Díaz precisamente porque sabía que tenía en sus manos uno de los votos del Balón de Oro. AS convirtió después ese momento en una pieza propia. Todo es público. Todo está a la vista. Y precisamente por eso resulta legítimo preguntarse dónde termina la cobertura periodística de un candidato y dónde empieza una relación demasiado próxima entre quien aspira al premio y quien debe juzgar sus méritos.

Nada de esto demuestra cuál será el voto de José Félix Díaz ni permite afirmar que vaya a favorecer a Mbappé. Pero tampoco obliga a mirar hacia otro lado. La independencia periodística no consiste únicamente en ser imparcial; también exige evitar situaciones en las que esa independencia pueda razonablemente ponerse en cuestión. Entrevistar en plena votación a uno de los principales candidatos, publicar semanas antes artículos impulsando sus opciones y ser simultáneamente la persona encargada de valorarlo coloca al nuevo jurado español en una posición, cuando menos, difícil de explicar.

Y todo sucede mientras el Madrid recompone sus puentes con un premio al que decidió dar la espalda cuando el ganador no fue Vinicius. Esa es la verdadera contradicción. Cuando France Football no entregó el trofeo que esperaba el club, el Balón de Oro perdió prestigio. Cuando Mbappé volvió a situarse cerca de ganarlo, regresaron las entrevistas, las reivindicaciones, los guiños y el interés. Quizá el premio nunca dejó de importar tanto como el Real Madrid quiso hacer creer. Quizá el problema simplemente fue quién lo ganaba.

El vencedor se conocerá el 26 de octubre en Londres. Hasta entonces habrá campañas, entrevistas y presión mediática alrededor de todos los candidatos. El Madrid también jugará esa partida. La diferencia es que ahora uno de los periodistas profesionalmente más próximos durante años a la actualidad blanca tiene además en sus manos el voto de España. No prueba que Mbappé parta con un voto asegurado. Sí ofrece una fotografía suficientemente incómoda como para que el periodismo haga precisamente aquello para lo que debería servir: señalarla. @mundiario