El Málaga paga el precio de un ascenso para el que no estaba preparado

El regreso del Málaga a Primera División está siendo mucho más complicado de lo esperado. Nueve jornadas después, el conjunto andaluz sigue sin conocer la victoria y ocupa la última posición, a tres puntos de la permanencia.

El ascenso tardío tampoco ayudó. El equipo de Juanfran Funes no confirmó su regreso a la élite hasta el 20 de junio, casi un mes después del Racing y el Deportivo. Un retraso que redujo su margen para competir por las oportunidades del mercado.

Las limitaciones económicas condicionaron la planificación. El Málaga dispone de un límite salarial de 33,6 millones de euros, frente a los 53,1 del Racing y los 64 del Deportivo. La entidad continúa, además, bajo administración judicial por los problemas heredados de la etapa de Al-Thani.

Ocho incorporaciones que no han dado el resultado esperado. Loren Juarros, director deportivo, cerró cinco cesiones y tres fichajes libres, con un desembolso reducido. Sin embargo, los refuerzos apenas han elevado el nivel competitivo de una plantilla que necesitaba experiencia y garantías para Primera.

La juventud también está pasando factura. Con una media de 24,9 años y 14 canteranos, el Málaga ha apostado por quienes hicieron posible el ascenso. Una decisión comprensible, pero que está evidenciando las dificultades de competir sin demasiados futbolistas experimentados.

Los números tampoco permiten demasiado optimismo. Seis goles marcados y 18 encajados en nueve partidos reflejan un equipo con enormes problemas en ambas áreas. La falta de contundencia defensiva es especialmente preocupante, con una media de dos tantos recibidos por encuentro.

La última derrota ante la Real Sociedad (2-5) fue otro ejemplo. El Málaga consiguió reaccionar hasta en dos ocasiones, pero cada acercamiento en el marcador encontró una respuesta inmediata del rival. Competir por momentos no basta cuando los errores se pagan tan caros.

El mercado de invierno aparece como una necesidad. Loren Juarros tendrá que buscar refuerzos, especialmente jugadores capaces de aportar experiencia y mejorar la defensa. Las cesiones parecen una alternativa razonable, aunque el margen económico seguirá condicionando cualquier operación.

La situación de Funes también merece una reflexión. El técnico logró un ascenso que parecía complicado, pero ahora debe demostrar que puede adaptar al equipo a una categoría mucho más exigente. Cambiar de entrenador no garantiza soluciones cuando los problemas van más allá del banquillo.

Todavía queda mucha temporada, pero el Málaga empieza a quedarse sin excusas. La visita al Alavés de este viernes será otra oportunidad para reaccionar. De lo contrario, todo apunta a que el regreso a Primera División podría durar solamente un año. @mundiario