El Atlético de Madrid encara el último mes del mercado con buena parte del trabajo realizado, pero todavía con varios deberes importantes sobre la mesa. Mateu Alemany sabe que la plantilla aún necesita retoques para satisfacer las peticiones de Diego Pablo Simeone y que, antes de incorporar nuevas piezas, será imprescindible aligerar una plantilla que todavía presenta varios casos por resolver.
Como suele ocurrir en los grandes clubes, la prioridad pasa por la operación salida. El Atlético quiere generar espacio salarial, equilibrar la plantilla y obtener liquidez antes de afrontar las últimas incorporaciones del verano. El objetivo es llegar al cierre del mercado con un grupo mucho más definido que el actual.
La primera salida parece prácticamente encarrilada. Thiago Almada pondrá rumbo al Flamengo en una operación que el club rojiblanco espera cerrar en los próximos días. Su marcha permitirá liberar una ficha importante y abrirá la puerta a nuevos movimientos en la parcela ofensiva.
Otro de los nombres marcados en rojo es Thomas Lemar. El internacional francés hace tiempo que dejó de entrar en los planes de Simeone y tampoco consiguió relanzar su carrera durante su cesión al Girona. El Atlético sigue buscando un destino para el centrocampista y, si no aparece un comprador, no se descarta negociar una rescisión o una salida pactada antes del final del mercado.
Más delicada resulta la situación de José María Giménez. El uruguayo continúa siendo uno de los futbolistas más valorados por Simeone por liderazgo, carácter y jerarquía, pero las lesiones han condicionado demasiado su rendimiento durante las últimas temporadas. En el club entienden que podría ser el momento adecuado para separar caminos si llega una oferta convincente para todas las partes.
También genera dudas el futuro de Matteo Ruggeri. El lateral italiano aterrizó recientemente en el Metropolitano como una apuesta de presente y futuro, pero la llegada de Grimaldo al carril izquierdo, unida al interés existente desde la Serie A, hace que no se descarte una salida si el mercado ofrece una oportunidad interesante para todas las partes.
El cuarto nombre propio es Alexander Sørloth. El delantero noruego desea tener un papel mucho más protagonista y no vería con malos ojos un cambio de aires si encuentra un proyecto que le garantice más continuidad. El Atlético, sin embargo, no tiene necesidad de vender y solo estudiaría una operación que rondara los 30-40 millones de euros, una cifra cercana a la inversión realizada por el atacante.
Solo cuando esas operaciones empiecen a resolverse llegará el turno de las incorporaciones. Simeone considera que la plantilla todavía necesita, como mínimo, un defensa central y un delantero que eleven el nivel competitivo del equipo.
Alemany afronta ahora el tramo más complejo del verano. Fichar siempre genera ilusión, pero vender suele ser mucho más difícil, especialmente cuando se trata de futbolistas con contratos importantes o con escaso protagonismo deportivo.
Las próximas semanas marcarán el verdadero alcance de la remodelación rojiblanca. Si el Atlético consigue completar la operación salida que tiene diseñada, Simeone podría recibir las dos últimas piezas que considera necesarias para disponer de una plantilla mucho más equilibrada y con alternativas suficientes para competir por todos los títulos. Si, por el contrario, esas salidas se enquistan, el club tendrá muy poco margen para reforzarse y el mercado podría cerrarse antes de que el técnico argentino vea cumplidas todas sus peticiones. @mundiario
