Durante décadas, muchos clubes consideraron injusto que sus futbolistas acudieran a las selecciones nacionales sin que existiera una compensación económica real. Las entidades asumían salarios, riesgos de lesión y desgaste físico, mientras los grandes torneos generaban enormes ingresos para la FIFA. Esa situación ha cambiado de forma radical en los últimos años y el Mundial de 2026 vuelve a confirmarlo.
La FIFA ha reservado cerca de 302 millones de euros dentro de su Programa de Ayudas a Clubes, una iniciativa desarrollada junto a la Asociación de Clubes Europeos (ECA). El objetivo es compensar a las entidades que han cedido jugadores tanto para los encuentros de clasificación como para la fase final del campeonato.
En la fase clasificatoria, los clubes recibirán aproximadamente 2.010 euros por cada futbolista y partido disputado con su selección. La cantidad puede parecer modesta en comparación con los grandes contratos del fútbol actual, pero supone una fuente adicional de ingresos para numerosas entidades repartidas por todo el planeta.
La cifra aumenta de forma considerable durante la fase final del Mundial. La FIFA ha fijado una compensación mínima cercana a los 4.260 euros por jugador y día, aunque el importe definitivo dependerá del recorrido de cada selección y de la participación efectiva de cada futbolista en el torneo.
El sistema refleja hasta qué punto ha cambiado el valor de un internacional en el fútbol moderno. Ya no se trata únicamente de prestigio deportivo o reconocimiento para el club. Tener futbolistas convocados por sus selecciones también genera ingresos directos y convierte cada llamada internacional en un activo económico cada vez más importante.
La medida beneficia especialmente a clubes de dimensiones medias o pequeñas. Mientras los gigantes europeos cuentan con numerosos internacionales y presupuestos multimillonarios, para otras entidades estos pagos pueden representar una ayuda significativa que llega sin necesidad de vender jugadores o aumentar ingresos comerciales.
La propia FIFA ha querido evitar conflictos en el reparto. La circular enviada a las federaciones establece que solo cobrará la entidad en la que el futbolista estuviera inscrito durante el periodo oficial de cesión a su selección. De esta manera, cada jugador generará una única compensación económica y se evitarán reclamaciones entre distintos clubes.
El Mundial sigue decidiéndose sobre el césped, pero cada vez tiene más impacto fuera de él. Mientras unas selecciones luchan por levantar el trofeo, cientos de clubes observan el torneo con un interés adicional. Para ellos, el éxito de sus internacionales no solo se mide en goles o victorias, sino también en el dinero que terminará llegando a sus cuentas cuando acabe la competición. @mundiario
