España recibió un golpe de realidad con el empate ante Cabo Verde. Nadie esperaba que una de las grandes favoritas al título fuese incapaz de perforar la portería caboverdiana durante 90 minutos, pero así ocurrió. La Roja no estuvo al nivel esperado y el Mundial recordó desde el primer partido una de sus grandes leyes: aquí nadie gana antes de tiempo.
Sorprendentemente fue así y ya han empezado a aparecer detractores de La Roja y de Luis de la Fuente por doquier tras este pinchazo. No sabíamos muy bien dónde estaban cuando se ganó la Nations League y la Eurocopa hace menos de tres años. Seguramente esperando el primer tropiezo para volver a sacar conclusiones definitivas sobre una selección que les ha dado más alegrías que disgustos durante este ciclo.
Sin embargo, quizá la cuestión más importante no sea el empate. Quizá la cuestión sea el favoritismo. España llegó a este Mundial situada por muchos como la principal candidata al título después de conquistar la Eurocopa y la Nations League. La sensación era que esta generación tenía el camino despejado para pelear por la segunda estrella. Y precisamente ahí puede estar el verdadero peligro.
Sea como fuere, la crítica en parte es lógica, ya que ni jugadores ni entrenador estuvieron al nivel esperado. Toca hacer autocrítica y pensar ya en Arabia Saudí, que también sorprendió en la primera jornada al empatar frente a Uruguay en el otro encuentro del Grupo H.
Los paralelismos entre el pinchazo de 2010 ante Suiza y el de ayer frente a Cabo Verde pueden parecer evidentes, pero quizá la clave esté precisamente en el contexto. Aquella generación dorada llegó a Sudáfrica con un cambio de seleccionador tras la Eurocopa de 2008 y fue ganando crédito con el paso de los partidos. Esta España, en cambio, aterrizó en el Mundial con el cartel de favorita pegado en la frente desde el primer día.
Parece que al seguidor de España le ha bajado un poco el suffle, pero las casas de apuestas siguen dando como máxima favorita a la Selección Española (junto con Francia). El dinero se sigue poniendo del lado español, aunque solo sea futbolísticamente hablando.
Y quizá ahí esté la mejor noticia para Luis de la Fuente. El ruido alrededor de España es hoy menor que hace una semana. Hay menos euforia, menos confianza desmedida y más sensación de que el camino será complicado. En un torneo tan largo como un Mundial, esa realidad suele ser mucho más útil que cualquier baño de optimismo.
Quizá el empate ante Cabo Verde no sea una mala noticia. Quizá sea el recordatorio que necesitaba una selección que llevaba demasiado tiempo escuchando que era la mejor. Los Mundiales no premian al favorito de junio, sino al equipo que llega vivo a julio. Y si algo enseñó Sudáfrica 2010 es que el camino hacia una estrella puede empezar mucho antes de lo que parece… y también mucho peor. @mundiario
