El Real Madrid volvió a encallar en territorio hispalense, consolidando una dinámica negra que se arrastra año tras año. Da igual que la cita sea en el Benito Villamarín o bajo la estructura de La Cartuja: el conjunto de la capital parece incapaz de descifrar el código para amarrar los tres puntos en Sevilla. La maldición se cobró esta vez un peaje más alto con un triunfo verdiblanco por 1-0, firmado mediante el oportunismo de Troy Parrott y una actuación monumental de Álvaro Valles bajo los palos.
El tropiezo supuso la primera derrota del curso para los hombres de José Mourinho, víctimas de un planteamiento defensivo perfecto por parte del bando local. El rigor del bloque bético neutralizó por completo la pegada madridista, que solo logró someter a su rival en los tramos donde Arda Güler tomó el mando de las operaciones. La electricidad del atacante turco volvió a encender la luz en la generación de juego hasta que su posterior sustitución dejó al equipo huérfano de ideas.
El primer acto se consumió entre el sofocante calor de la capital andaluza y constantes interrupciones que trabaron la circulación. Pese a ese escenario espeso, el conjunto blanco compitió con solidez y fabricó volumen de ataque suficiente para haberse retirado al vestuario con ventaja. Sin embargo, la efectividad brilló por su ausencia en los metros finales: Vinícius mandó al poste un remate a puerta vacía, Bellingham chocó contra una estirada prodigiosa de Valles y Kylian Mbappé perdonó en dos opciones clarísimas dentro del área.
En prácticamente cada acción de verdadero peligro gestada por el bando visitante se distinguió la huella de Güler, la gran apuesta de Mourinho para percutir desde el costado derecho. El otomano filtró balones entre líneas y regaló envíos aéreos medidos que merecieron mejor suerte. Aun así, el Betis no se limitó a resistir y encontró sus vías de escape gracias a la combatividad de Antony encarando a Marc Cucurella y al despliegue de Pablo Fornals en las transiciones.
La falta de contundencia en las áreas acabó pasando una factura carísima al cuadro blanco ante un rival que supo esperar su momento con madurez. Con Valles erigido en un muro infranqueable y Parrott dictando sentencia en la única gran grieta madridista, el Betis reconfirmó que su feudo se ha convertido en una aduana inaccesible para el Madrid de Mourinho, que deja en Sevilla sus primeros puntos y muchas dudas por resolver.
La irrupción de Parrot y el muro infranqueable de Álvaro Valles
A la vuelta de vestuarios, el encuentro mantuvo una dinámica de máxima tensión. El desgaste físico empezó a hacer mella en futbolistas clave como Isco, obligando a Manuel Pellegrini a mover el banquillo. La sustitución de Güler restó luz a la circulación madridista, permitiendo que el Betis ganara metros con las entradas de futbolistas como Deossa, Parrot y Riquelme.
El aviso definitivo del cuadro local llegó a la salida de un saque de esquina desde la banda derecha. Deossa conectó un potente remate de cabeza que Thibaut Courtois repelió milagrosamente en primera instancia, pero el rechace le cayó a Parrot, quien completamente solo no perdonó para mandar el balón al fondo de la red y establecer el 1-0.
La reacción de Mourinho fue inmediata introduciendo al joven Carlos Espí en busca del gol del empate. El canterano llegó a batir la portería verdiblanca tras rematar de zurda un gran centro exterior de Vinicius, pero la acción fue anulada por el VAR debido a una posición de fuera de juego previa en el inicio de la jugada. Todo le salió al revés al bloque madridista en el tramo final del choque.
Poco después, Mbappé estrelló un sutil remate a colocar contra el travesaño, confirmando la noche aciaga del delantero francés ante la meta rival. La oportunidad definitiva para rescatar un punto llegó en el tiempo de prolongación, cuando el colegiado señaló una pena máxima por una falta de Natan sobre Vinicius.
Mbappé asumió la responsabilidad desde los once metros, pero Álvaro Valles adivinó la intencionalidad del disparo y metió una mano prodigiosa para despejar el balón y certificar la victoria del Betis. La revisión del VAR descartó repetir el lanzamiento pese a la presencia de defensores en el área, consumando el primer gran tropiezo liguero de la era Mourinho.
