El Paris Saint-Germain y el AS Mónaco protagonizaron un nuevo episodio de una de las rivalidades más intensas y atractivas del fútbol galo. El Parque de los Príncipes acogió un choque de alta tensión entre dos de los gigantes del país, en un duelo directo que terminó decantándose del lado visitante con un ajustado 1-2 que dejó helada a la afición parisina.
A pesar de saltar al césped con el cartel de claro favorito, el conjunto de la capital volvió a mostrar serias grietas estructurales en el torneo local. Este tropiezo confirma las dudas que ya se intuyeron durante las dos primeras jornadas de la Ligue 1, en las que el bloque parisino fue incapaz de amarrar la victoria y tuvo que conformarse con sendos empates (2-2) frente al Stade Rennais y al Lille.
Sin embargo, parecía que el rumbo que iba a tomar el duelo sería muy distinto durante la primera mitad. Marquinhos, el gran capitán, volvió a ver puerta por segunda jornada consecutiva para poner por delante a los suyos por primera vez en lo que va de temporada tras una brillante maniobra colectiva.
La jugada del primer gol nació de la asociación precisa entre Fabián Ruiz, Khvicha Kvaratskhelia y el propio central brasileño, quien llegó desde atrás para rematar a placer en posición de delantero centro. Pese a las protestas visitantes por un posible fuera de juego, el colegiado dio validez al tanto y desató la alegría en la grada parisina.
La ventaja mínima le dio tranquilidad al PSG durante el tramo inicial, permitiéndole manejar los tiempos de la posesión frente a un Mónaco cauteloso. Sin embargo, la falta de contundencia para sentenciar el choque acabó pasando una factura muy cara a los pupilos de Luis Enrique a la vuelta de los vestuarios.
La emboscada del Mónaco silencia al Parque de los Príncipes
En el segundo tiempo, los visitantes prepararon una auténtica emboscada táctica para dar la vuelta a la situación. La reacción monegasca se materializó en el minuto 58, cuando su lateral portugués devolvió las tablas al marcador aprovechando un impecable centro servido por Teze, quien acababa de ingresar al terreno de juego.
El tanto del empate hizo reaparecer de inmediato los viejos fantasmas de la inseguridad en la escuadra parisina. El partido se abrió por completo, convirtiéndose en un ida y vuelta vertiginoso donde la zaga del PSG sufrió enormemente ante la velocidad de las transiciones del conjunto del Principado.
La sorpresa definitiva en el feudo capitalino se consumó en el minuto 72 de la contienda. El atacante Idumbo enganchó un violento zapatazo desde fuera del área que terminó entrando por el palo custodiado por Safonov, quien nada pudo hacer ante la potencia y la trayectoria endiablada que tomó el esférico.
Con el 1-2 en el marcador, el Paris Saint-Germain volcó todos sus efectivos al ataque a la desesperada en busca de una nueva igualada. A pesar de los constantes centros al área y la acumulación de delanteros, la sólida muralla defensiva del Mónaco resistió sin fisuras hasta escuchar el pitido final.
El pitido definitivo certificó un triunfo histórico para el AS Mónaco y dejó al descubierto las severas dudas futbolísticas que atraviesa el proyecto parisino en este arranque de curso. El vestuario de Luis Enrique queda obligado a corregir errores con urgencia tras firmar un inicio de campeonato decepcionante. @mundiario
