El poder de nuestra fe (1)

Por Roger Figueroa.

rogerjoseandujar@gmail.com

Primera Parte.

“Por tanto, es necesario que con más diligencia atendamos a las cosas que hemos oído, no sea que nos deslicemos.  Porque si la palabra dicha por medio de los ángeles fue firme, y toda transgresión y desobediencia recibió justa retribución, ¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron, Hebreos 2:1-3.

Cristo, en su condición de hombre, quien entregó su vida por el precio de nuestros pecados nos dio vida juntamente con él para que podamos vivir toda la plenitud de Dios, pero no tan solo eso sino que nos entregó la llave que abre todas las puertas: la fe.

La fe, definida como dice Hebreos 11:1, va más allá que nuestra perspectiva o entendimiento. La fe hace cosas impresionantes que humanamente no se pueden entender, pero espiritualmente es normal ver.

Me impacta mucho el saber que la biblia no se contradice ni mucho menos miente, sino que se conecta entre sí para darnos un mensaje claro y preciso: Cristo nos entregó la mejor arma letal que es la fe y por ende, tenemos el compromiso de mantenerla viva pase lo que pase porque cuando la fe en Cristo Jesús se pierde nuestra vida ya no tiene sentido; sin fe es imposible agradar a Dios.

La salvación viene por fe, los milagros vienen por fe, la restauración, la bendición o hasta la misma unción viene por fe.

El escritor de Hebreos nos dice que “atendamos con más diligencia las cosas que hemos oído”. Y yo te pregunto: ¿Esto no se relaciona con lo que Pablo nos dice?: “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios”, Romanos 10:17.

Tu puedes orar y no tener fe, puedes predicar y no tener fe, puedes servir, trabajar, estudiar o hasta vivir y no tener fe. La consecuencia más grave de existir con esta forma es que vas en declive, porque tu vida es vacía y necesita ser llena de la verdadera certeza que se espera y la convicción que no se ve.

Hoy, que quizás tienes problemas, situaciones adversas o alguna tempestad y has perdido la esperanza o la confianza, Cristo te invita a que ya no camines o hagas las cosas por vista sino por fe (2 Corintios 5:7).

¡Aún hay tiempo para levantarse; no es por vista es por fe!

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