El parón de las competiciones domésticas por los compromisos de las selecciones nacionales ha servido para que Joan Laporta repase con absoluta transparencia los movimientos del FC Barcelona en los despachos. En una extensa entrevista concedida al rotativo italiano Corriere dello Sport, el presidente culé abordó los entresijos del mercado veraniego y admitió abiertamente una ofensiva de gran calibre que se mantuvo en secreto hasta ahora: la intentona formal de la directiva azulgrana por hacerse con los servicios del capitán del Inter de Milán, Lautaro Martínez.
El máximo dirigente blaugrana reconoció que la secretaría técnica barcelonista intentó hasta el último momento incorporar al artillero de Bahía Blanca para apuntalar la delantera de Hansi Flick. Sin embargo, las conversaciones encontraron un muro infranqueable en la cúpula directiva del Giuseppe Meazza, donde Giuseppe Marotta cerró de raíz cualquier alternativa de negociación: «Lo quería a toda costa, pero llamé a Marotta y me dijo que no estaba en venta, así que, por respeto, nos detuvimos. Es un futbolista increíble, no queríamos dejarlo escapar», detalló el mandatario.
Laporta subrayó que la postura firme de la entidad nerazzurra impidió siquiera sondear la voluntad del propio internacional albiceleste, asumiendo que la jerarquía del club lombardo fue decisiva para truncar la operación. «En cualquier caso, no habría sido el jugador quien decidiera si marcharse o no, porque el Inter quería retenerlo. Así que, por respeto a Marotta, a quien aprecio mucho, nos detuvimos», enfatizó el presidente, poniendo en valor la caballerosidad entre ambas directivas.
La mirada de la dirección deportiva barcelonista sobre el fútbol transalpino no se limita exclusivamente al terreno de juego, sino que se extiende también a los banquillos. El excelente trabajo táctico desarrollado por Cesc Fàbregas al frente del Como, escuadra a la que condujo hacia una histórica clasificación para la Champions League, ha llamado poderosamente la atención de la secretaría técnica del Camp Nou, donde no pierden de vista su meteórica maduración estratégica en la Serie A.
Para el estratega de Arenys de Mar, una hipotética llegada futura a la Ciudad Condal representaría el cierre perfecto de un círculo vital y deportivo, habiéndose formado en La Masia antes de triunfar en el primer equipo. Laporta no escatimó elogios hacia su figura: «Fàbregas conoce nuestra mentalidad y la visión del Barcelona mejor que nadie. Aquí creció y este siempre será su hogar, y nos gusta su forma de entender el fútbol», admitió el dirigente sin tapujos.
El blindaje de Hansi Flick y el futuro en el horizonte
No obstante, el máximo mandatario barcelonista quiso templar de inmediato cualquier especulación a corto plazo, cerrando filas en torno al proyecto técnico que lidera con solvencia el preparador germano en el banquillo del Camp Nou: «Pero ahora tenemos un gran entrenador como Flick», zanjó con rotundidad Laporta, dejando claro que el timón del vestuario cuenta con un respaldo absoluto y que cualquier mirada a Cesc pertenece a un horizonte lejano.
Con la temporada apenas consumiendo sus compases iniciales, tanto el Inter de Milán como el Como afrontan citas de máxima exigencia competitiva en el campeonato doméstico y en el escenario continental. En el caso de Lautaro Martínez, su porvenir inmediato parece blindado tras rubricar una extensión contractual que le une al conjunto interista hasta junio de 2029, consolidándose como el mascarón de proa indiscutible de la escuadra milanesa.
Por su parte, Fàbregas mantiene los pies en el suelo en el banquillo del estadio Giuseppe Sinigaglia, enfocado en afianzar al modesto club lariano entre los gigantes europeos sin dejarse distraer por los cantos de sirena que llegan desde su tierra natal. El técnico catalán asume que su cotización internacional continuará al alza si prolonga el vistoso modelo asociativo que ha transformado al Como en la gran revelación europea.
Las declaraciones de Laporta en la prensa italiana confirman la ambición del Barça por incorporar piezas de máxima jerarquía mundial cada vez que el margen económico y el ‘fair play’ financiero lo permiten. Aunque la tentativa por Lautaro Martínez quedó desactivada por la firmeza de Marotta, el radar culé permanece activo en el mercado transalpino para monitorizar talentos sobre el césped y perfiles con ADN de la casa para el futuro.
El presidente azulgrana deja así un mensaje de doble lectura en su paso por los medios italianos: respeto escrupuloso a los pactos entre caballeros para no tensionar relaciones con gigantes como el Inter y un guiño explícito a una leyenda de la casa como Cesc Fàbregas. Con Flick al mando y la delantera rindiendo a pleno pulmón, el Barça mira al futuro con la tranquilidad de quien sabe que sus raíces siguen vigentes en cualquier rincón del continente. @mundiario
