El suflé sigue creciendo en el deportivismo

El empate en el Coliseum y la prolongación del invicto liguero siguen elevando las expectativas alrededor del Deportivo. El conjunto de Antonio Hidalgo salió de Getafe con un 1-1 que dejó su balance en dos victorias y tres empates después de cinco jornadas, suficiente para ocupar la séptima posición con nueve puntos.

Salvando las distancias, el suflé del deportivismo empieza a recordar a aquella expectación que acompañó la llegada de Fernando Alonso a Aston Martin. Cada resultado añade un poco más de aire. El Dépor regresó a Primera con la permanencia como gran objetivo, pero todavía no perdió, ya ganó al Valencia y al Villarreal y se mantiene pegado a la zona más alta de la clasificación.

El mercado también ayudó a alimentar esa sensación. El cierre con Marc Casadó y José María Giménez, ambos cedidos hasta junio de 2027 con opción de compra, elevó notablemente la percepción sobre una plantilla que ya había incorporado nombres de peso durante el verano. El buen inicio posterior hizo el resto y permitió que una parte del deportivismo empezase a mirar bastante más arriba de lo previsto hace apenas unas semanas.

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Pierre-Emerick Aubameyang es el gran responsable de buena parte de esta efervescencia. El gabonés marcó en las cinco jornadas disputadas y acumula cinco goles y dos asistencias. Un tanto ante el Elche, otro contra el Málaga, uno frente al Valencia, otro en Villarreal y el último para rescatar el empate contra el Getafe. Regularidad absoluta desde su estreno liguero.

Sus cifras también dejan una lectura menos tranquilizadora. El Deportivo marcó nueve goles y cinco llevaron directamente la firma de Aubameyang. De los cuatro restantes, dos fueron en propia puerta de Tárrega y Diakhaby en el encuentro ante el Valencia, mientras Luismi Cruz y Eddahchouri marcaron en la victoria frente al Villarreal. A todo ello se añaden las dos asistencias que La Liga contabiliza al delantero.

Es decir, el Dépor no vive únicamente de Aubameyang, pero sí depende demasiado de su producción ofensiva. Yeremay todavía busca su mejor versión después de comenzar la temporada condicionado, Luismi ya abrió su cuenta y Eddahchouri también aportó desde el banquillo, pero Hidalgo necesitará que aparezcan más goles alrededor del gabonés. Mantener este ritmo durante toda una temporada únicamente sobre los hombros de Auba sería exigirle demasiado.

El mal comienzo celtista también ayuda

La comparación con el máximo rival gallego también mejora inevitablemente la percepción del arranque deportivista. El Celta disputó ya seis partidos, uno más que el Dépor, y todavía no ganó: suma cuatro empates y dos derrotas, con cuatro puntos, tres goles a favor y seis en contra. Los vigueses son decimoquintos y tienen solo dos puntos de margen sobre la zona de descenso.

Además, el conjunto celeste afrontará este miércoles su estreno en la fase liga de la Europa League ante el Omonia. La competición continental ofrece una oportunidad para cambiar la dinámica, aunque también añadirá exigencia a un equipo que todavía no encontró estabilidad en La Liga. Mientras en Vigo se buscan respuestas, en A Coruña cada jornada parece añadir un poco más de combustible a la ilusión.

 

Demasiado suflé

Y ahí aparece precisamente el peligro. El deportivismo tiene motivos para ilusionarse, pero también debería saber mejor que nadie de dónde viene. El club regresó a Primera después de años demasiado duros como para convertir cinco jornadas positivas en una obligación de pelear por Europa. Desde dentro del propio Dépor se insistió tras el cierre del mercado en que la permanencia continúa siendo el verdadero objetivo.

El calendario ofrecerá muy pronto otra medida de la realidad. Este miércoles llegará a Riazor el Sevilla, sexto con diez puntos y solo uno por encima del Deportivo. Ganar volvería a disparar el suflé; perder no debería cambiar el propósito fundamental. Primero toca asegurar que el Dépor vuelva a asentarse en Primera. Después, si los puntos siguen entrando y Aubameyang continúa marcando, ya habrá tiempo para soñar. Eso, por lo que se ve, nunca se nos dio especialmente mal por Riazor. @mundiario