El VAR cambia la noche del Celta y Osasuna hace el resto

El Celta estrenó Balaídos esta temporada con una derrota ante Osasuna (1-2) en un partido que tuvo dos caras completamente diferentes. Los de Claudio Giráldez se marcharon por delante al descanso gracias a Iago Aspas, pero la expulsión de Marcos Alonso nada más comenzar el segundo tiempo dio un vuelco a un encuentro que terminó llevándose el conjunto navarro.

Antes de que rodase el balón hubo tiempo para uno de los momentos de la noche. Balaídos recibió y ovacionó a Borja Iglesias por su reciente conquista del Mundial con España. El delantero, baja por lesión, saltó al césped con la medalla de campeón y recibió el reconocimiento del celtismo antes del comienzo del encuentro.

El Celta salió dispuesto a llevar la iniciativa y acumuló largas posesiones ante un Osasuna que esperaba en bloque medio. No generaba demasiadas ocasiones el equipo vigués, pero tampoco las necesitó para abrir el marcador. Iago Aspas apareció en el minuto 14, recibió de Miguel Román, avanzó hacia la frontal, se perfiló hacia su zurda y colocó un disparo imposible para Sergio Herrera. El primer gol celeste de la temporada tenía la firma de siempre.

El tanto permitió al Celta manejar el partido con tranquilidad, aunque progresivamente perdió profundidad. Osasuna comenzó a encontrar algún espacio y Abel Bretones rozó el empate con un potente disparo desde fuera del área, mientras Raúl García también probó a Radu. Los de Giráldez mantuvieron el control con balón, pero sin convertir esa posesión en oportunidades claras para ampliar su ventaja.

Todo cambió nada más regresar de los vestuarios. Marcos Alonso llegó tarde a una disputa con Iker Muñoz y el árbitro, después de acudir al monitor del VAR, terminó expulsando al defensa celeste. Giráldez reaccionó inmediatamente retirando a Aspas para introducir a Starfelt y recomponer una defensa que debía afrontar prácticamente toda la segunda mitad en inferioridad.

Osasuna aprovechó el golpe casi de inmediato. En el minuto 54, Raúl García prolongó un balón hacia Kike Barja, que apareció en el área para controlar y batir a Radu. El 1-1 terminó de cambiar el escenario: el Celta pasó de administrar una ventaja a intentar sobrevivir con diez ante un rival que ya se había instalado alrededor de su área.

Ramis dio entonces entrada a Rubén García y Ante Budimir, y el delantero croata necesitó pocos minutos para resultar decisivo. Una mano de Javi Galán dentro del área provocó el penalti que Budimir transformó en el minuto 64 para completar la remontada rojilla. En apenas un cuarto de hora, el Celta había pasado del 1-0 y un partido controlado al 1-2 y una inferioridad numérica que condicionaba todo.

Giráldez buscó una reacción con Hugo Álvarez, Sergio Carreira y El-Abdellaoui, y posteriormente introdujo a Ferran Jutglà. El Celta intentó adelantar metros pese a jugar con diez y encontró alguna opción aislada, especialmente en un disparo de El-Abdellaoui que obligó a intervenir a Sergio Herrera, pero Osasuna consiguió proteger su ventaja y administrar los últimos minutos.

 

Los ocho minutos de añadido ofrecieron un último intento celeste, con varios balones colgados y un cabezazo de Starfelt que se marchó fuera, pero no hubo remontada. El Celta se queda así con un punto después de sus dos primeros encuentros, tras el empate en Mestalla y esta derrota en Balaídos, en una noche que comenzó con Aspas volviendo a decidir y terminó marcada por una expulsión que cambió por completo el partido. @mundiario