Epic Games pasa a ‘AI first’: la IA escribirá el código y el arte de sus juegos con Disney

Epic Games aparca el código escrito a mano: la IA lo escribirá todo en el próximo juego de su alianza con Disney. La compañía ha activado una estrategia AI first en la colaboración de 1.500 millones de dólares que firmó con Disney a comienzos de 2024, según un informe de Bloomberg que cita fuentes conocedoras del proyecto y mensajes internos de empleados.

Claves de la operación

  • Adiós al código escrito a mano. Los desarrolladores humanos pasan a supervisar y orientar el código y los activos gráficos que generan modelos como Claude, de Anthropic.
  • El juego de Marvel y Star Wars se aplaza sin fecha. El estreno estaba previsto para marzo de 2027 y queda ahora en el aire, con el equipo bajo mínimos y un desarrollo más lento de lo esperado.
  • Una alianza de 1.500 millones que acumula retrasos. El acuerdo se anunció a comienzos de 2024 y el giro hacia la IA reordena por completo el reparto de tareas entre personas y máquinas.

El fabricante de Unreal Engine no está ensayando la IA en un proyecto menor. La aplica al título más ambicioso de su acuerdo con Disney, el que debía cruzar los universos de Marvel y Star Wars en un mismo juego de disparos. El nuevo método toca el corazón creativo del estudio, no una capa de herramientas auxiliares.

Los mensajes internos recogidos por Bloomberg describen el reparto de trabajo que viene: los modelos escriben el código y generan los activos visuales, mientras los equipos humanos se dedican a revisarlos, corregirlos y marcar la dirección artística. Es un giro de calado en una casa que ha construido su prestigio sobre el control técnico de su propio motor gráfico y sobre la depuración manual de cada sistema.

La promesa es evidente: menos coste por hora de desarrollo y ciclos de producción más cortos en una industria donde un gran lanzamiento consume años y varios cientos de millones de euros. La incógnita no es el ahorro, sino la calidad del resultado y la capacidad de los supervisores para detectar lo que el modelo no entiende.

El aplazamiento indefinido del proyecto apunta justo ahí. El calendario marcaba marzo de 2027 para el estreno y la compañía trabaja ya con una plantilla más ajustada de lo previsto. Un retraso sin fecha es la peor noticia posible para una inversión de 1.500 millones, porque impide calcular cuándo empieza a devolverse el capital.

La IA abarata la producción de activos, pero no resuelve el problema de fondo: nadie sabe cuánto tarda un juego grande en estar terminado.

Del programador que escribe al que vigila al modelo

Epic Games no es la primera compañía que promete llevar la IA al centro de su producción, aunque sí una de las que lo hace con más ruido y menos pudor. La diferencia con otros anuncios del sector está en el alcance: no se trata de generar texturas o bocetos, sino de confiar el código fuente y el flujo de arte completo a modelos comerciales de terceros. Eso convierte a Anthropic en un proveedor crítico del estudio, una dependencia que Epic no controla y que ningún contrato compensa del todo.

En paralelo, el mercado laboral del videojuego mira con preocupación. Los perfiles junior de programación y de arte se formaban en la ejecución de tareas repetitivas; si esa capa desaparece, la cantera se rompe. Supervisar un modelo exige criterio, y el criterio se construye haciendo el trabajo que ahora se delega.

Marvel y Star Wars se quedan sin fecha de lanzamiento

El retraso indefinido llega en un momento delicado para el negocio del entretenimiento interactivo. Disney lleva años intentando convertir sus franquicias en videojuegos rentables con resultados desiguales, y Epic buscaba en esa alianza un anclaje fuera de Fortnite. El aplazamiento deja a ambas partes sin el hito que debía justificar la inversión.

Nuestra lectura es que los modelos actuales todavía fallan en los sistemas complejos: física, multijugador, optimización y persistencia de datos. Ahí se decide si un juego de disparos funciona o no, mucho más que en el acabado de un escenario. Nadie ha demostrado aún que la IA generativa sostenga un proyecto de esta escala.

Lo que el sector español no puede replicar

La escala de esta apuesta deja al sector español de videojuegos en una posición muy distinta. Estudios como MercurySteam o Tequila Works trabajan con presupuestos varias órdenes de magnitud inferiores y con plantillas que no pueden dedicar a nadie a supervisar modelos. La IA abarata la producción individual, pero agranda la brecha entre quien tiene datos y quien no los tiene.

La historia reciente del negocio en España se ha construido sobre el trabajo por encargo para terceros y sobre producciones propias de escala media. La mayoría de los estudios del sector trabaja con márgenes estrechos y sin acceso a los modelos más capaces. Ese modelo se tensa cuando el coste de un gran título se dispara y las herramientas se concentran en unos pocos actores globales.

El riesgo para Epic es simétrico al de sus competidores. Si el experimento funciona, sus costes bajan y sus plazos se acortan frente a Take-Two o Electronic Arts. Si no funciona, habrá quemado años y credibilidad con el socio más celoso del mundo en la gestión de sus marcas. Disney no es un inversor paciente cuando su propiedad intelectual se queda parada.

La próxima cita para verificarlo no tiene fecha en el calendario. Ni Epic ni Disney han confirmado cuándo volverá a moverse el proyecto, y sin ese dato cualquier estimación de ingresos es especulación. El primer indicio llegará con los próximos movimientos de personal en el estudio y con la composición de los equipos que la compañía mantenga asignados al título.

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