El temido efecto del Estadio Nacional de Santiago quedó desactivado con una pasmosa naturalidad por dos muchachos que jugaban como si llevaran una década compitiendo con la elástica nacional. La pista Anita Lizana, históricamente inexpugnable bajo la capitanía de Nicolás Massú con doce eliminatorias invictas desde 2014, asistió atónita al nacimiento de una nueva estirpe del tenis español. Dani Mérida y Rafa Jódar firmaron un sábado redondo sobre la arcilla andina para colocar a la Armada con un contundente dos a cero provisional. España se sitúa a un solitario punto de sellar su billete hacia la fase final de Bolonia.
La jornada inaugural no arrancó exenta de zozobra para la delegación que comanda David Ferrer desde el banquillo. Dani Mérida tuvo que digerir la pérdida de una primera manga muy disputada ante Alejandro Tabilo, espoleado por una tribuna ruidosa que pretendía intimidar al debutante de 21 años. Lejos de arredrarse ante la hostilidad ambiental, el madrileño sacó a relucir una personalidad volcánica y una aceleración demoledora de derecha para neutralizar al número veintiocho del escalafón mundial. El pupilo de Ferrer le dio la vuelta a la contienda con una autoridad indiscutible, cerrando el pulso por 5-7, 6-3 y 6-3.
El colapso anímico del tenista chileno coincidió con la explosión de recursos ofensivos de un jugador que demostró no tener fisuras competitivas. Mérida restó con agresividad milimétrica y dominó los intercambios desde el fondo con tiros profundos que minaron por completo la resistencia de su adversario. La grada local fue apagándose paulatinamente al comprobar que sus habituales argucias no surtían el más mínimo efecto en el ánimo del madrileño. En apenas dos horas y cuarto de brega, el primerizo silenció el recinto para regalar a España un punto de oro que reventaba los pronósticos iniciales.
Con la mesa servida a placer compareció en el albero Rafa Jódar para medirse a un Cristian Garín absolutamente desdibujado. El joven talento de 20 años, ubicado ya en el decimocuarto puesto del ranking profesional, no concedió ni un resquicio a la especulación frente a un oponente que fue una sombra de su pretérito esplendor. Con una solvencia impropia de su edad, el pupilo madrileño trituró las esperanzas chilenas al endosarle un implacable 6-0 y 6-2 en apenas sesenta y tres minutos de monólogo. Ni el recuerdo de su reciente revés en Nueva York perturbó la serenidad de quien viaja a velocidad sideral.
La jerarquía exhibida por Jódar confirmó que el tenis español dispone de un escudero de quilates excepcionales para escoltar en el futuro a Carlos Alcaraz. Su repertorio desde el fondo de pista desarboló por completo el precario servicio de Garín, desprovisto de herramientas tácticas para contrarrestar la solidez del español. Sin pestañear ni acusar el cosquilleo clásico de las citas por equipos, resolvió el compromiso con la suficiencia de los elegidos. La eliminatoria quedaba vista para sentencia antes de alcanzar la jornada dominical, castigando la palpable fragilidad de un combinado sudamericano sin respuestas.
El dobles de Munar y Martínez busca la puntilla
David Ferrer no escatimó elogios en la sala de conferencias para ensalzar la asombrosa madurez mental demostrada por sus dos jóvenes apuestas en suelo hostil. El capitán alicantino subrayó que la capacidad de ambos para abstraerse del ruido externo revela un empaque competitivo reservado a muy pocos deportistas de su generación. No obstante, el técnico apeló a la cautela recordando que todavía resta sellar el punto definitivo para evitar cualquier atisbo de reacción milagrosa. La dupla formada por Jaume Munar y Pedro Martínez dispondrá este domingo de la primera oportunidad matemática para liquidar el billete continental.
La templanza de Mérida ante los micrófonos ratificó la serenidad interior que le guio para remontar un escenario que se antojaba pantanoso tras el parcial inicial. El joven madrileño explicó que la presión de la hinchada rival actuó como un combustible anímico indispensable para elevar su agresividad en los instantes más calientes. Por su parte, Jódar no pudo ocultar la emoción de transformar en realidad el sueño infantil de defender a su patria en la legendaria ensaladera. Ambos representan la savia nueva de una federación que no deja de regenerar figuras para mandar en la élite planetaria.
La sorpresa vivida en la capital chilena contrastó de lleno con los sobresaltos cosechados por otras grandes potencias del tenis internacional en sus respectivas series. Estados Unidos consumó un doloroso batacazo frente a la República Checa tras dos derrotas consecutivas de Ben Shelton que dejaron a los norteamericanos apeados de las Finales. En contraposición, la Alemania de Alexander Zverev logró mantenerse a flote igualando su cruce ante Croacia gracias al empuje del flamante rey del Abierto de Nueva York. El torneo del KO no admite distracciones de relumbrón y castiga con rigor la falta de compromiso grupal.
El protagonismo de la raqueta nacional se completó además con la brillante clasificación de Kaitlin Quevedo para disputar la final del torneo brasileño de São Paulo. La tenista española batió con sufrimiento a Anna Blinkova en tres mangas para citarse por la corona frente a la argentina Nadia Podoroska. Esta dulce inercia femenina acompaña el formidable momento que atraviesa la expedición masculina en tierras sudamericanas, redondeando un fin de semana pletórico para el deporte de la raqueta. La cantera responde con creces en todas las latitudes geográficas donde compite bajo la bandera patria.
La pista Anita Lizana aguarda el desenlace final de un cruce que prometía encerrar una trampa mayúscula y ha terminado convertido en una fiesta rojigualda. Chile necesitaría una auténtica gesta épica para voltear un marcador tan adverso ante un bloque español que rebosa confianza en todas sus líneas. El relevo generacional de la Armada no es una promesa etérea de futuro, sino una realidad palpable que devora rivales a base de descaro, tenis moderno y una madurez sobrecogedora. Bolonia espera con los brazos abiertos a un equipo que ha descubierto en Santiago a dos guerreros descomunales. @mundiario
