La disputa por el Sáhara Occidental vuelve a evidenciar hasta qué punto los equilibrios internacionales pueden condicionar el futuro de un territorio pendiente de descolonización. El borrador de resolución impulsado por Estados Unidos ante el Consejo de Seguridad de la ONU no representa únicamente un intento de desbloquear las negociaciones: también puede alterar las condiciones en las que ambas partes están llamadas a negociar.
La principal controversia reside en el peso que Washington concede al plan de autonomía presentado por Marruecos. Si esta propuesta pasa de ser una posible base de diálogo a convertirse en la única vía política contemplada, el margen para defender otras alternativas, incluida la independencia, quedaría seriamente reducido.
La diferencia es fundamental. Una negociación implica que las partes puedan discutir las condiciones y el resultado final; un proceso que establece de antemano el marco de la solución corre el riesgo de convertir el diálogo en una aceptación de hechos consumados. La iniciativa estadounidense podría favorecer una salida diplomática, pero su legitimidad dependerá también de que los saharauis dispongan de una capacidad real para decidir sobre su futuro.
El recorte de la misión de la ONU añade presión
La propuesta incluye cambios relevantes en la misión internacional desplegada en el territorio desde 1991. Entre ellos figuran la eliminación de la referencia al referéndum en su denominación, una reducción de al menos la mitad de sus efectivos militares a partir de febrero de 2027 y una transformación de sus funciones hacia el acompañamiento de un eventual acuerdo político.
Estas modificaciones no son meramente administrativas. La misión nació vinculada a un proceso de paz que contemplaba una consulta de autodeterminación. Reducir su presencia y modificar su cometido antes de alcanzar una solución aceptada por las partes plantea interrogantes sobre las garantías internacionales que seguirían existiendo durante la transición.
Además, el borrador prevé elaborar un censo de los refugiados saharauis en los campamentos de Tinduf, en Argelia, y mantiene la posibilidad de señalar a quienes no participen sustancialmente en las negociaciones. Este último punto puede convertirse en una herramienta de presión sobre el Polisario, aunque también abre el debate sobre cómo distinguir entre una negativa a negociar y el rechazo legítimo a unas condiciones consideradas inaceptables.
La autodeterminación, en el centro de la disputa
El Frente Polisario sostiene que la iniciativa estadounidense vulnera el derecho del pueblo saharaui a decidir entre las distintas opciones posibles. Su representante ante la ONU ha advertido de que podría abandonar el proceso si el texto se aprueba sin cambios sustanciales. Una ruptura de este tipo agravaría el bloqueo diplomático y dificultaría todavía más una solución duradera.
Por su parte, Marruecos considera que la autonomía bajo su soberanía constituye una fórmula viable para cerrar un conflicto que también condiciona la estabilidad del Magreb. El respaldo de Estados Unidos y de otros países occidentales refuerza la posición de Rabat, pero el apoyo de potencias influyentes no equivale, por sí solo, al consentimiento de la población afectada.
La cuestión de fondo trasciende, por tanto, la rivalidad entre Marruecos y el Polisario. También interpela a Naciones Unidas, cuya credibilidad depende de que el pragmatismo diplomático no sustituya los principios que sustentan el proceso de descolonización. Una solución impuesta podría facilitar un acuerdo formal sin resolver la disputa política ni las aspiraciones de los saharauis.
El verdadero desafío consiste en encontrar una salida que combine estabilidad regional, garantías internacionales y participación efectiva de la población. Si la nueva iniciativa prioriza únicamente la aceptación de la soberanía marroquí, podría cerrar opciones negociadoras sin eliminar las causas del conflicto. La paz no depende solo de alcanzar un acuerdo, sino de que quienes deben vivir con sus consecuencias puedan reconocerlo como legítimo. @mundiario
