Fernando Soriano, el único que se salva del arranque del Deportivo

Dos jornadas, dos puntos y demasiadas dudas. El regreso del Deportivo de A Coruña a Primera División todavía acaba de comenzar y sería absurdo dictar sentencias en agosto, pero las primeras sensaciones están lejos de corresponderse con la expectación generada durante el verano. El equipo no juega bien, buena parte de la plantilla todavía no responde a lo esperado y Antonio Hidalgo empieza a concentrar muchas de las críticas. Fuera del césped, además, el conflicto entre el club y parte de su afición ha terminado de enturbiar un inicio de temporada que debía servir para celebrar el regreso a la élite.

El problema no son únicamente los resultados. Empatar contra Elche y Málaga puede entrar perfectamente dentro de la normalidad de un recién ascendido. Lo preocupante es cómo se han producido esos empates.

El equipo de Hidalgo sobrevive más por momentos individuales que por un funcionamiento colectivo reconocible

Contra el Elche, el Deportivo fue incapaz de imponer su propuesta durante buena parte del encuentro y el rival tuvo más balón y generó más ocasiones. Una semana después, en Málaga, la tendencia no mejoró: el equipo de Hidalgo volvió a entregar la iniciativa, terminó replegado durante demasiados minutos y perdió claramente la batalla de los remates, con 13 del Málaga por apenas seis del Deportivo.

El Dépor está sobreviviendo mucho más por momentos individuales que por un funcionamiento colectivo reconocible. Y ahí aparecen dos nombres que sí están justificando desde el primer minuto todo lo que se esperaba de ellos: Pierre-Emerick Aubameyang y Leo Román. El gabonés ha marcado los dos goles del Deportivo en liga y convirtió prácticamente en oro las pocas ocasiones que recibió. El portero, por su parte, fue decisivo ante el Elche y volvió a intervenir con seguridad en Málaga. Son, hasta ahora, las dos incorporaciones que mejor representan el salto de calidad prometido durante el mercado.

El resto todavía tiene mucho que demostrar. No significa que los fichajes hayan fracasado después de 180 minutos ni que futbolistas jóvenes como Bright Ede o Asp Jensen deban ser juzgados ya, pero el rendimiento colectivo está haciendo que prácticamente nadie pueda brillar con continuidad. Jensen estuvo especialmente gris en Málaga, Noubi sufrió después del penalti y otros futbolistas llamados a marcar diferencias todavía buscan su mejor versión. Incluso Yeremay, que regresó después de tres meses sin competir, necesita tiempo antes de volver a ser el jugador decisivo del pasado curso.

Hidalgo, en el centro de las críticas

Y cuando una plantilla ofrece tan poco fútbol, inevitablemente todas las miradas terminan en el banquillo. Antonio Hidalgo es ahora mismo el principal señalado en el apartado deportivo. El técnico insiste en la necesidad de competir, sufrir y sumar, algo comprensible para un recién ascendido, pero el Deportivo corre el peligro de convertir la prudencia en conformismo. Contra el Málaga volvió a retrasarse después de ponerse por delante y los cambios tampoco consiguieron modificar una dinámica en la que el conjunto andaluz terminó empujando a los blanquiazules hacia su propia área. El propio entrenador reconoció después que su equipo sufrió desajustes.

La situación adquiere todavía más relevancia porque Hidalgo fue renovado hasta 2028 apenas cuatro días antes del comienzo de La Liga. El ascenso justificaba reconocer su trabajo, pero prolongar su contrato antes de comprobar cómo respondía el equipo en Primera también elevó inmediatamente la apuesta de la dirección deportiva y del club por el técnico. Apenas han pasado dos partidos y no existe motivo para hablar de ultimátums, pero sí para exigir una evolución rápida: este Deportivo tiene plantilla para intentar algo más que defender cerca de Leo Román y esperar que Aubameyang encuentre un gol.

El ruido tampoco desaparece en los despachos

Mientras el césped genera dudas, la dirección institucional atraviesa su propio incendio. Las condiciones particulares impuestas en Marathón Inferior provocaron una ruptura con la Federación de Peñas, Riazor Blues y Old Faces que continúa abierta. Hubo una reunión sin acuerdo, un Marathón Inferior prácticamente vacío durante el Teresa Herrera y una protesta naranja en el estreno liguero. El conflicto terminó incluso afectando a la política de comunicación del club, después de impedirse preguntas a los jugadores relacionadas con la polémica.

La responsabilidad de Massimo Benassi y la estructura ejecutiva del Deportivo no puede desligarse de esa fractura. El club defiende que las nuevas normas responden a razones de identificación, seguridad y convivencia; los colectivos afectados consideran las condiciones discriminatorias y abusivas. Lo objetivo es que una temporada que debía comenzar con Riazor celebrando el regreso a Primera arrancó con protestas, huelga de animación y un distanciamiento entre entidad y grada que incluso Hidalgo ha reconocido que desea ver solucionado.

Soriano conserva el crédito

En medio de todo ese ruido aparece Fernando Soriano como la figura cuya gestión resulta, hasta el momento, más fácil de defender. El Deportivo puso dinero encima de la mesa, pero fue su dirección deportiva la encargada de convertir ese músculo económico en futbolistas. Soriano adelantó buena parte del trabajo, dejó el grueso de la plantilla preparado con semanas de margen y fue incorporando perfiles de nivel conforme aparecieron oportunidades. Leo Román, Aubameyang, Angeliño, Amatucci, Bright Ede o Asp Jensen son algunas de las piezas con las que se ha elevado considerablemente el techo del equipo. Esta claro que el director deportivo ha conseguido dejar muy encarrilada la plantilla con bastante antelación.

Eso no convierte a Soriano en intocable. También tendrá que responder si varios de esos fichajes no terminan funcionando, fue partícipe de la planificación deportiva y todavía debe solucionar carencias evidentes antes del cierre del mercado. El Deportivo continúa buscando un extremo derecho –con Adama Traoré cada vez más cerca– y mantiene abierta la necesidad de incorporar un central con experiencia. Pero, a diferencia de lo que sucede con el juego, el banquillo o la gestión de la crisis social, existe una hoja de ruta reconocible en su parcela y el club ha construido una plantilla que, sobre el papel, ofrece argumentos suficientes para competir en Primera.

Por eso, después de los primeros 180 minutos, Soriano parece el principal salvavidas de un Deportivo que necesita reaccionar en demasiados frentes. Los jugadores deben comenzar a justificar la inversión, Hidalgo tiene que conseguir que esa plantilla juegue bastante mejor y la dirección debe recuperar una relación con la grada que nunca debió deteriorarse hasta este punto. El director deportivo ha puesto las herramientas encima de la mesa. Ahora corresponde al resto demostrar que sabe utilizarlas. @mundiario