El idilio de Ferran Torres con el gol no se detiene. Desde su consagratoria actuación en la final de la Copa del Mundo, el delantero español mantiene una racha imparable que esta vez resultó determinante para la victoria del París Saint-Germain por 1-2 frente al Olympique de Marsella. El duelo, considerado el gran clásico contemporáneo del fútbol francés, tuvo como escenario un encendido Stade Vélodrome que terminó siendo testigo de la jerarquía del conjunto parisino.
El trámite comenzó con un primer tiempo parejo y de alta tensión en el que el atacante local, Neal Maupay, perdonó al dejar escapar dos oportunidades claras frente a la portería rival. En las gradas, el ambiente ya ardía antes del pitazo inicial: los fanáticos del Marsella desplegaron pancartas hostiles exigiendo la salida del propietario estadounidense Frank McCourt, reflejo del tenso momento institucional que atraviesa la entidad del sur de Francia.
Obligado a mover el banquillo, el técnico del PSG apretó el acelerador en el complemento y dio entrada a Ferran Torres para dinamizar el ataque. La apuesta rindió frutos casi de inmediato: al minuto 67, el atacante español conectó un certero cabezazo tras un centro milimétrico de Désiré Doué para romper el cero. Con este tanto, el exjugador del Barcelona alcanzó las siete dianas desde su desembarco en la capital gala, ratificando su extraordinario momento de forma.
La respuesta de los locales llegó con rabia apenas cinco minutos después. Al 72′, el inglés Ángel Gomes desató la euforia en el Vélodrome tras controlar un envío de Amine Gouiri, recortar hacia adentro y definir con la pierna derecha para estampar el 1-1. Sin embargo, la fiesta marsellesa duró apenas un suspiro; al 74′, Marquinhos aprovechó un balón suelto en el área chica tras un centro de Nuno Mendes para firmar el 1-2 definitivo y sumar su tercera anotación en la Ligue 1.
La estocada definitiva para el conjunto portuario llegó poco después con la expulsión por doble amarilla de su capitán, Timothy Weah, sellando una noche negra para los locales. El resultado encadena la quinta derrota consecutiva del Marsella entre todas las competiciones y lo sepulta de lleno en puestos de descenso directo, mientras el PSG sale fortalecido de territorio hostil impulsado por el instinto letal de Ferran.
Luis de la Fuente se frota las manos
El momento dulce que atraviesa Ferran Torres trasciende las fronteras de París. Luis Enrique tenía muy claro el impacto que buscaba cuando apostó por su fichaje para el PSG, y la respuesta del valenciano sobre el césped ha superado cualquier expectativa. Su regularidad, desparpajo y contundencia de cara al arco lo han consolidado como una de las piezas más fiables del ataque parisino en este arranque de temporada.
Con el parón internacional en el horizonte, el testigo pasa ahora a manos de Luis de la Fuente. El seleccionador nacional se prepara para beneficiarse del pico competitivo que vive el delantero, consciente de que contar con un rematador en racha es un lujo invaluable para encarar los compromisos de máxima exigencia que aguardan en el calendario continental.
Durante las próximas dos semanas, el cuerpo técnico de España buscará explotar el instinto letal del atacante. El desafío no será menor: duelos de alto calibre frente a Inglaterra, un doble enfrentamiento ante Croacia y un choque ante la República Checa pondrán a prueba la pólvora de un futbolista que ha sabido ganarse el respaldo de la afición a base de efectividad pura.
La Nations League se perfila así como la vitrina perfecta para prolongar esta versión estelar de Ferran. Convertido en uno de los nombres propios del fútbol internacional, el ariete llega al torneo con la confianza por las nubes y con el objetivo de liderar el frente ofensivo de la Roja en una serie de exámenes cruciales.
Más allá del rendimiento colectivo, el valenciano tiene a tiro un logro individual histórico. Con 25 dianas en su cuenta particular con la selección absoluta, el atacante tiene a la vista los 27 tantos de Fernando Morientes, una marca emblemática que parece cuestión de tiempo para un jugador decidido a no levantar el pie del acelerador. @mundiario
