El fútbol tiene una capacidad casi cruel para destruir celebraciones en cuestión de segundos. Y eso fue exactamente lo que ocurrió en Riad. El Al Nassr de Cristiano Ronaldo tenía la liga en las manos, el estadio ya celebraba el título y Arabia Saudí se preparaba para coronar al equipo de Jorge Jesus. Pero en el minuto 98 apareció uno de esos errores imposibles de explicar que convierten la gloria en silencio absoluto.
Todo explotó en la última acción del partido. Un saque de banda desesperado de Al Hilal terminó convertido en caos dentro del área. Bento, que hasta entonces había firmado un encuentro magnífico, chocó con Iñigo Martínez intentando blocar el balón y terminó introduciéndolo dentro de su propia portería. El empate dejó congelado al King Saud University Stadium y transformó una noche histórica en una pesadilla inesperada.
La imagen de Cristiano Ronaldo resumió perfectamente el golpe emocional. El portugués ya estaba en el banquillo tras ser sustituido en el minuto 82 y observó incrédulo cómo se escapaba el título cuando prácticamente todo estaba decidido. Después del pitido final caminó hacia el túnel de vestuarios con las manos sobre la cabeza, incapaz de comprender cómo el campeonato se había escapado en el último suspiro.
Y lo más doloroso para Al Nassr es que el partido parecía completamente controlado. Simakan había adelantado al equipo tras un saque de esquina en una acción que desató la locura en la grada. Antes incluso, Karim Benzema había visto anulado un gol por fuera de juego y Bento se había convertido en uno de los protagonistas del encuentro con varias intervenciones decisivas que mantenían vivo el sueño del campeonato.
El título sigue cerca, pero Arabia ya huele la tensión
La situación todavía favorece claramente al Al Nassr, pero el empate cambia completamente el clima emocional del desenlace liguero. La ventaja sobre Al Hilal es ahora de cinco puntos, aunque el equipo rival todavía debe disputar el partido pendiente frente al Neom. Si lo gana, la diferencia quedará reducida al mínimo antes de la última jornada.
Eso obliga al conjunto de Cristiano a jugarse el campeonato bajo máxima presión contra un Damac que además pelea por no descender. Lo que parecía una celebración tranquila puede transformarse ahora en una última fecha cargada de nervios, ansiedad y miedo a un desastre histórico.
El golpe resulta especialmente cruel para Bento. El portero brasileño había sostenido durante muchos minutos al equipo con intervenciones de enorme nivel. Incluso había frustrado una ocasión clarísima de Benzema en el arranque del encuentro. Pero el fútbol suele ser despiadado con los porteros: noventa minutos extraordinarios pueden quedar sepultados por un solo error.
Cristiano tampoco tuvo su noche más brillante en ataque. El portugués dispuso de varias ocasiones claras, pero no logró marcar en el partido que podía entregarle su primer gran título liguero en Arabia Saudí. Porque aunque conquistó el Campeonato de Clubes Árabes en 2023, la Fifa no reconoce oficialmente esa competición dentro del palmarés internacional.
Ahora el título número 34 de su carrera queda aplazado. Y quizá precisamente por eso el final resultó tan dramático. Porque durante unos minutos todo parecía encajar perfectamente: estadio lleno, ventaja mínima, rival desesperado y la grada preparada para celebrar otra noche histórica de Cristiano Ronaldo.
Pero el fútbol siempre guarda espacio para la tragedia inesperada. Y esta vez apareció en forma de un balón imposible, un choque absurdo y un error que silenció a todo un estadio justo cuando Arabia Saudí ya empezaba a cantar campeón. @mundiario
