Guardiola vuelve a la carga contra el VAR en plena pelea por la Premier League

Pep Guardiola ha vuelto a declarar la guerra al VAR. Y no lo hizo desde la resignación habitual de un entrenador frustrado por una decisión aislada. Lo hizo con la sensación evidente de que la Premier puede estar decidiéndose también desde una sala de revisión arbitral. Porque el polémico gol anulado al West Ham frente al Arsenal puede terminar teniendo un peso gigantesco en la carrera por el título.

El Manchester City recibe este miércoles al Crystal Palace sabiendo que una victoria le dejaría a solo dos puntos del liderato. Por eso en el Etihad se observó con enorme atención todo lo ocurrido en el triunfo del Arsenal ante los ‘hammers’, especialmente esa acción final anulada tras varios minutos de revisión en el VAR por una supuesta falta sobre David Raya.

Guardiola no escondió su enfado. Nunca lo hace cuando siente que las decisiones arbitrales alteran directamente la competición. Y esta vez fue especialmente duro. “Nunca he confiado en el VAR desde que llegué”, disparó el técnico catalán, dejando claro que considera que el sistema sigue generando más problemas que soluciones incluso después de años de implantación.

La frustración del entrenador del City no nace únicamente de esta jugada concreta. Guardiola arrastra desde hace tiempo una relación muy tensa con determinados arbitrajes en Inglaterra. De hecho, recordó también las dos finales de FA Cup perdidas recientemente por su equipo, insinuando que los colegiados tampoco estuvieron a la altura en aquellos encuentros decisivos.

El City siente que la Premier vuelve a decidirse al límite

El contexto explica la dimensión real de las palabras de Guardiola. El Manchester City vuelve a encarar el tramo decisivo de la temporada peleando cada punto, cada detalle y cada decisión arbitral. El técnico sabe mejor que nadie que las ligas modernas no se pierden solo por fútbol, sino también por márgenes emocionales, tecnológicos y arbitrales que terminan decidiendo títulos.

Por eso insistió varias veces en que “tienen que hacerlo mejor”, un mensaje dirigido tanto a los árbitros de campo como a quienes manejan el VAR. Guardiola no cuestiona una acción aislada, cuestiona la consistencia y credibilidad del sistema. Y lo hace consciente del impacto psicológico que generan estas situaciones: un empate del Arsenal habría cambiado la presión competitiva, pero los ‘gunners’ mantienen ventaja y obligan al City a jugar sin margen de error.

Aun así, intentó rebajar la tensión desviando el foco hacia el Crystal Palace: “Lo importante es nuestro partido”, repitió. Sin embargo, su irritación era evidente. La tecnología, que prometía claridad, sigue generando dudas y polémicas. El debate vuelve a instalarse en la Premier en el momento más delicado de la temporada, y Guardiola, fiel a su estilo, decidió no callarse nada cuando detecta grietas en el sistema. @mundiario