Florentino Pérez ha decidido pasar al ataque. Después de protagonizar una comparecencia explosiva en Valdebebas —una de las más tensas y sorprendentes de su larga etapa al frente del Real Madrid—, el dirigente blanco acudió a en La Sexta junto a Josep Pedrerol para reforzar su relato y transmitir una imagen de fortaleza frente a quienes considera enemigos internos y externos del club.
Lejos de mostrarse incómodo por la polémica generada tras sus declaraciones del martes, el presidente madridista aseguró sentirse respaldado por el entorno del club. Según explicó, tras anunciar la convocatoria electoral y denunciar una supuesta campaña mediática contra él, solo ha recibido muestras de apoyo y mensajes de ánimo. A sus 79 años, Pérez insistió en que mantiene intacta la ilusión por continuar liderando el proyecto deportivo y seguir ampliando el palmarés europeo de la entidad.
Durante la conversación televisiva, el máximo dirigente del Real Madrid dejó claro que no percibe amenazas reales a su continuidad y recordó que ya ha superado otros periodos de enorme presión mediática desde que asumió el control del club en el año 2000. Incluso evocó sus históricos enfrentamientos con figuras del periodismo deportivo español para transmitir la idea de que no piensa ceder ahora ante nuevas críticas.
Uno de los asuntos que marcó la entrevista fue la posible aparición de un rival electoral. Pérez restó completamente importancia a la figura del empresario Enrique Riquelme, quien en las últimas horas había pedido públicamente retrasar el calendario electoral para facilitar una mayor participación de los socios. El presidente blanco afirmó no conocer personalmente a Riquelme y defendió que el proceso debe seguir adelante sin modificaciones, recordando que él mismo ganó las elecciones de 2000 sin solicitar ventajas ni más tiempo para preparar su candidatura.
Pero el momento más contundente llegó cuando volvió a cargar contra determinados periodistas y medios de comunicación. Pérez sostuvo que existe una ofensiva permanente para debilitarle y erosionar la estabilidad institucional del club. En su opinión, parte de la prensa intenta influir sobre la masa social madridista y cuestionar el modelo de propiedad del Real Madrid, algo que considera inaceptable.
Lejos de rectificar el tono empleado en Valdebebas, el dirigente reivindicó abiertamente su derecho a señalar públicamente a quienes, según él, actúan de forma hostil contra el club. Florentino insistió en que el Real Madrid pertenece exclusivamente a sus socios y que su obligación como presidente es proteger esa estructura frente a cualquier intento externo de condicionarla.
La entrevista también estuvo marcada por la controversia surgida tras algunas expresiones utilizadas durante su comparecencia anterior, acusadas por ciertos sectores de resultar despectivas o machistas. Pérez rechazó esas críticas y consideró que existe una exageración interesada alrededor de cualquier frase pronunciada por él. A su juicio, todo forma parte de la misma estrategia destinada a desgastar su imagen pública.
La reaparición televisiva de Florentino adquiere además una dimensión especial porque llevaba años evitando entrevistas convencionales y ruedas de prensa abiertas. Su última aparición destacada en televisión había estado vinculada al proyecto de la Superliga europea, otra de las grandes batallas políticas y económicas impulsadas por el presidente madridista durante los últimos años.
Con esta intervención, el máximo dirigente blanco deja claro que afronta el nuevo proceso electoral sin intención de bajar el perfil ni suavizar su discurso. Al contrario: parece dispuesto a convertir las críticas y la confrontación mediática en parte central de una campaña donde vuelve a presentarse como el garante de la independencia y el poder institucional del Real Madrid. @mundiario
