Guerra de egos y drones: el exministro de Defensa de Ucrania destapa por qué Zelenski lo echó

La remodelación del gabinete de Volodímir Zelenski ha fracturado la cúpula de seguridad ucraniana con la destitución de Mijailo Fédorov. Tras apenas seis meses en el cargo, el artífice del programa de drones de largo alcance atribuyó su salida a la resistencia del general Oleksandr Syrsky ante los nuevos contratos de reclutamiento de personal con plazos fijos. Pese al éxito en ataques contra refinerías y la logística rusa en Crimea, Zelenski optó por prescindir de su perfil innovador para priorizar un mando tradicional alineado con las Fuerzas Armadas.

Ante este escenario, el exministro no solo ha confirmado públicamente de que existía un profundo enfrentamiento con la cúpula de las Fuerzas Armadas, sino que encaró al presidente ucraniano y explicó por qué considera que fue destituido.

La destitución de Fédorov expuso el choque doctrinal sobre el futuro operativo de las Fuerzas Armadas. El extitular de Defensa condicionó su continuidad a la remoción del comandante en jefe del Ejército, Oleksandr Syrskyi, y del jefe del Estado Mayor, Andrii Hnatov, a quienes acusaba de sabotear su plan de modernización y de priorizar las tácticas de desgaste de infantería frente a su estrategia de automatización con enjambres de drones de largo alcance. La negativa de Zelenski a purgar el alto mando ratifica una apuesta por la veteranía convencional, sacrificando el modelo de innovación tecnológica que Fédorov consideraba indispensable para sostener el frente.

Fédorov aseguró que el conflicto nunca fue una cuestión personal, sino una diferencia sobre cómo debía evolucionar el ejército ucraniano. Durante su comparecencia explicó que muchas de las reformas impulsadas desde el Ministerio de Defensa encontraron una resistencia constante dentro del alto mando militar. Según su versión, sus iniciativas para modernizar la movilización, acelerar la digitalización, reformar las compras de armamento y ampliar el peso de los sistemas no tripulados fueron bloqueadas de manera sistemática.

Fédorov elogió la hoja de ruta histórica de Oleksandr Syrsky en la contraofensiva de Járkov en 2022 y el blindaje de la capital, pero sentenció que esas tácticas de infantería convencional «están obsoletas». El exministro argumentó que el frente actual exige un mando supeditado a la guerra algorítmica, donde la geolocalización mediante inteligencia artificial y el despliegue masivo de aeronaves no tripuladas sustituyan los asaltos territoriales masivos. De este modo, contrapuso la veteranía tradicional de la cúpula militar a su plan de disuasión tecnológica.

Zelenski eligió preservar la unidad del mando

El presidente ucraniano confirmó posteriormente que existía una ruptura entre el Ministerio de Defensa y la dirección de las Fuerzas Armadas. Según explicó, la falta de entendimiento entre ambas estructuras hacía imposible mantener la situación y terminó decantándose por preservar la cohesión del mando militar durante una guerra abierta. Zelenski defendió que necesitaba una cadena de mando unificada, incluso aunque ello implicara prescindir de uno de sus colaboradores más próximos desde 2019.

En su mensaje a la nación, reconoció que las discrepancias logísticas hacían inviable la cohabitación de Fédorov con el Estado Mayor; pese al vínculo político que lo unía al ministro desde la fundación de su partido en 2019, el presidente optó por cerrar filas con los generales de infantería para blindar la verticalidad del mando castrense y garantizar la estabilidad en la línea de frente.

La salida de Fedorov resulta especialmente significativa porque su gestión había estado asociada a la transformación tecnológica del esfuerzo bélico ucraniano.

Antes de asumir Defensa, había liderado el Ministerio de Transformación Digital, desde donde impulsó la digitalización del Estado mediante la plataforma Diia. Ya como ministro de Defensa, aceleró la producción nacional de drones, promovió nuevas plataformas de innovación militar, abrió parte de las adquisiciones a sistemas más competitivos y trató de introducir mecanismos de mayor transparencia en la contratación de armamento. Diversos analistas y medios especializados atribuyen a esas iniciativas una parte importante de la reciente capacidad de Ucrania para compensar la superioridad numérica rusa mediante tecnología y guerra asimétrica.

Precisamente esa visión reformista fue la que terminó chocando con una parte del alto mando militar, más partidario de mantener estructuras tradicionales de organización y toma de decisiones.

Una crisis que trasciende al Gobierno

El relevo en el Ministerio de Defensa provocó protestas callejeras masivas en Ucrania y la renuncia en bloque de la cúpula de innovación militar. A pesar de las restricciones legales del estado de sitio, manifestantes civiles respaldaron a Fédorov en varias capitales regionales. La crisis se agravó tras la dimisión del coronel de la Fuerza Aérea, Pavlo Yelizarov, y de los principales desarrolladores del programa de drones de largo alcance. El sector tecnológico militar denunció de forma conjunta que la decisión de Zelenski paraliza la modernización del ejército ucraniano.

El episodio también ha reabierto el debate sobre el equilibrio entre la autoridad política y la militar, así como sobre el ritmo al que deben introducirse reformas en unas Fuerzas Armadas que llevan más de cuatro años adaptándose continuamente a un conflicto cambiante. Mientras el Parlamento aprobó el nuevo Gobierno encabezado por Sergii Koretskyi, Zelenski designó de forma interina al general Yevhenii Khmara para dirigir el Ministerio de Defensa mientras se consolida la nueva estructura gubernamental.

El perfil del nuevo responsable interino contrasta con el de Fédorov. Procedente del ámbito de la seguridad y de las operaciones especiales, Khmara aporta experiencia operativa y una relación más estrecha con la estructura militar tradicional, algo que el Ejecutivo considera fundamental para reducir las tensiones surgidas durante los últimos meses..

Con la guerra aún lejos de resolverse, el éxito del nuevo equipo dependerá de si logra combinar la estabilidad del mando con la capacidad de mantener el ritmo de innovación que ha permitido a Ucrania desarrollar algunas de sus principales ventajas estratégicas durante los últimos años. @mundiario