La pinza perfecta de Irán contra EE UU: usará a los hutíes para bloquear el Mar Rojo

La escalada militar entre la administración de Donald Trump y Teherán amenaza con paralizar simultáneamente los dos principales cuellos de botella del comercio marítimo global. Tras la parálisis del estrecho de Ormuz provocada por el bloqueo naval de EE UU y las minas iraníes, la Guardia Revolucionaria (IRGC) amenazó con cortar también el estrecho de Bab el-Mandeb. Esta maniobra extendería el frente bélico desde el golfo Pérsico hasta el mar Rojo, estrangulando las rutas de exportación de crudo de Arabia Saudí.

Según tres fuentes citadas por Reuters, el liderazgo iraní ha transmitido a los rebeldes hutíes de Yemen la instrucción de prepararse para cerrar esa ruta marítima si Estados Unidos ejecuta su amenaza de atacar la infraestructura eléctrica iraní. Aunque ni el Ministerio de Exteriores iraní ni los hutíes han confirmado oficialmente esa información, la posibilidad refleja hasta qué punto el conflicto ha evolucionado hacia una estrategia de presión regional mediante aliados armados.

Más que una simple respuesta militar, el mensaje constituye un aviso sobre las consecuencias económicas que podría tener una nueva escalada. Durante décadas, el estrecho de Ormuz ha sido considerado el principal cuello de botella energético del planeta. Sin embargo, el cierre parcial de esa vía ha obligado a desviar una parte importante de las exportaciones de petróleo hacia el mar Rojo mediante oleoductos saudíes.

Precisamente por ello, Bab el-Mandeb ha adquirido una relevancia extraordinaria. Por este corredor transita actualmente alrededor del 7% del suministro energético mundial, además de una parte esencial del comercio marítimo internacional. Si también quedara interrumpido, Oriente Medio vería afectadas simultáneamente sus dos principales rutas de exportación de hidrocarburos.

Los analistas consideran que ese escenario multiplicaría la presión sobre los precios del petróleo, el transporte marítimo y las cadenas globales de suministro.

Los hutíes, una herramienta estratégica para Teherán

La importancia de esta amenaza reside en el papel que desempeñan los hutíes dentro del denominado «Eje de la Resistencia», la red de aliados regionales respaldados por Irán que incluye también a Hezbolá en Líbano y diversas milicias chiíes en Irak.

De acuerdo con las fuentes consultadas por Reuters, representantes de la Guardia Revolucionaria iraní presentes en Yemen coordinarían el momento en que podría ejecutarse un eventual bloqueo del estrecho. Paralelamente, una fuente cercana al movimiento hutí aseguró que ya se han desplegado misiles y drones cerca de Bab el-Mandeb y que únicamente esperan la orden para iniciar operaciones contra el tráfico marítimo.

Aunque estas afirmaciones proceden de fuentes conocedoras de las conversaciones y no han sido confirmadas oficialmente por las partes implicadas, reflejan un nivel creciente de coordinación entre Teherán y el movimiento insurgente yemení.

En los últimos días los hutíes han reanudado sus ataques contra Arabia Saudí tras acusar al reino de bombardear instalaciones aeroportuarias bajo su control en Yemen. Abdul Malik al-Houthi llegó a advertir que, si Riad intensifica sus operaciones militares, responderán atacando aeropuertos, puertos e incluso infraestructuras petroleras saudíes.

La amenaza adquiere especial importancia porque Arabia Saudí ha incrementado notablemente el uso de su puerto de Yanbu, en el mar Rojo, para exportar petróleo después de las dificultades surgidas en el estrecho de Ormuz.

Un ataque sobre esa infraestructura tendría repercusiones directas tanto para el suministro energético mundial como para la estabilidad económica regional.

Una estrategia basada en elevar el coste económico

La posible utilización del mar Rojo responde a una lógica que va más allá del enfrentamiento militar convencional.

Diversos expertos consideran que Teherán intenta elevar el coste económico de cualquier nueva ofensiva estadounidense. En lugar de responder únicamente mediante ataques directos, busca aumentar la presión sobre el comercio internacional y sobre los principales productores de petróleo del Golfo.

Analistas especializados en Oriente Medio sostienen que un conflicto que afecte simultáneamente a Ormuz y Bab el-Mandeb dejaría prácticamente sin alternativas seguras las principales rutas energéticas de la región. Esta capacidad de generar incertidumbre constituye uno de los principales instrumentos de presión estratégica de Irán, una amenaza que no surge en un vacío si se toma en cuenta el precedente de los ataques a la navegación.

Durante la guerra entre Israel y Hamás, los hutíes atacaron más de un centenar de buques mercantes mediante drones y misiles, hundieron dos embarcaciones y alteraron profundamente el tráfico marítimo internacional por el mar Rojo. Aquellos ataques obligaron a numerosas navieras a desviar sus rutas alrededor del continente africano, incrementando costes y tiempos de transporte.

Ese precedente demuestra que incluso acciones limitadas contra la navegación pueden producir importantes efectos económicos sin necesidad de cerrar completamente el estrecho.

La evolución de la crisis confirma que el enfrentamiento entre Washington y Teherán ya trasciende el territorio iraní.

El posible empleo de los hutíes como instrumento de presión, las amenazas contra Arabia Saudí y la creciente militarización del mar Rojo reflejan una estrategia basada en ampliar los escenarios del conflicto mediante actores aliados, dificultando cualquier respuesta exclusivamente bilateral.

Al mismo tiempo, Arabia Saudí observa con creciente preocupación esta coordinación entre Irán y los hutíes, consciente de que sus infraestructuras energéticas y sus nuevas rutas de exportación podrían convertirse en objetivos prioritarios si continúa aumentando la tensión regional. @mundiario