Arda Güler ha decidido hablar. Y lo ha hecho con un comunicado tan elegante como contundente, de esos que buscan apagar un incendio antes de que el humo lo invada todo. El futbolista del Real Madrid salió al paso de las declaraciones de Serhat Pekmezci, ex jefe de scouting del Fenerbahçe, que había asegurado públicamente que el joven turco era víctima de “mobbing” en el vestuario blanco. La respuesta de Güler fue categórica: niega que exista tal situación.
El madridista no ocultó su malestar por la polémica. “He visto con tristeza las recientes declaraciones públicas realizadas por el exjefe de scouting Serhat Pekmezci”, explicó, recordando además que el ojeador tuvo un papel importante en sus primeros pasos como profesional. Pero a partir de ahí, el mensaje fue directo: desde que llegó al Real Madrid, se ha sentido arropado. “Desde el primer día he sido recibido con mucha calidez por todos en este club y siempre he considerado este lugar como mi familia”.
Güler, además, quiso reforzar el vínculo emocional con el club, como si intuyera el peligro de que este tipo de rumores le dejen marcado. “Estoy extremadamente orgulloso de ser jugador del Real Madrid y deseo defender este escudo durante muchos años más”, afirmó. Una frase que no es casual: cuando se habla de vestuario, lo que se pone en duda no es solo el trato humano, sino la pertenencia. Y Güler ha querido blindar esa pertenencia con palabras claras.
También tuvo un guiño para el grupo, subrayando que se siente “feliz y honrado” de compartir vestuario con sus compañeros. Es una forma de cerrar filas sin señalar a nadie, pero desmontando de raíz la idea de que exista una campaña interna contra él. Y remató con la petición que deja claro el objetivo del comunicado: pasar página. “Solicito amablemente que no se preste atención a ningún comentario o informe escrito o expresado sobre este asunto”.
En el fondo, lo que hace Güler es protegerse. Porque este tipo de acusaciones, aunque vengan de fuera, pueden convertirse en una etiqueta peligrosa: el chico “apartado”, el joven “maltratado”, el jugador “sin sitio”. Y él ha decidido no dejar que eso se instale en la conversación. Lo corta, lo niega, y se aferra a lo único que de verdad pesa en el Real Madrid: el escudo, el grupo y el silencio que se gana en el campo. @mundiario

