HABLEMOS DE LA VIDA.

Mensaje semanal del pastor Héctor Contreras

PARA:  EL GRAN SANTO DOMINGO . COM Y EL  GRAN. DO

Marcos 10:42-45.

¿Qué es la vida en sí? Unos dicen que es una Fuerza o actividad interna sustancial, mediante la que obra el ser que la posee. Otra es: Espacio de tiempo que transcurre desde el nacimiento hasta su muerte. Para ti , en lo personal, ¿qué es la vida, cómo la describes en sí misma? El apóstol Juan declara lo siguiente acerca de la vida: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres Juan 1:1-4. La descripción del verso 3, es la definición total de lo que es la vida. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. Somos lo que somos porque Dios, en la persona de su Hijo Jesucristo nos brindó el derecho de darnos su propia vida. ¡Vívela, disfrútala, gózala! Porque al final es tu propia vida y esta llega como un regalo de Dios. ¡Gloria a Dios!

Le dijo uno de la multitud: Maestro, di a mi hermano que parta conmigo la herencia. Mas él le dijo: Hombre, ¿quién me ha puesto sobre vosotros como juez o partidor? Y les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee”, Lucas 12:13-15. Asuntos como éste, eran llevados muy a menudo a los rabinos para solucionarlos. La respuesta de Jesús, aunque no va directamente al asunto, tampoco es un cambio de tema. Sin embargo, Jesús se refiere a un asunto de gran importancia, que es una buena actitud hacia la acumulación de riquezas. Según el mismo Señor, nuestra vida es mucho más que bienes materiales. La verdadera vida es una relación cercana con Dios, nuestro Creador. Con su respuesta a aquel hombre, Jesús puso el dedo en la llaga. Su respuesta nos conduce a cambiar y crecer en nuestra actitud hacia los problemas que se nos presentan. En ocasiones esta no es la respuesta que buscamos, pero es más eficaz en ayudarnos a encontrar la mano de Dios en nuestras vidas. Según el apóstol Pablo, nuestra vida está escondida con Cristo en Dios, Colosenses 3:3. ¡Bendito sea nuestro Dios para siempre!

Más Jesús, llamándolos, les dijo: Sabéis que los que son tenidos por gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y sus grandes ejercen sobre ellas potestad. Pero no será así entre vosotros, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero, será siervo de todos. Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos”, Marcos 10:42-45. Estos versos nacen de la ambición de Jacobo y Juan, dos de los hombres que formaban parte del equipo de Jesús, quienes apetecían la más alta posición en el Reino de Jesús. Pero nuestro Señor les hizo conocer que, la verdadera grandeza estaba en servir a otros. Pedro, que también era uno de ellos y que escuchó lo dicho por Jesús, desarrolló el siguiente pensamiento: “Ruego a los ancianos que están entre vosotros, yo anciano también con ellos, y testigo de los padecimientos de Cristo, que soy también participante de la gloria que será revelada: Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey. Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria. Igualmente, jóvenes, estad sujetos a los ancianos; y todos, sumisos unos a otros, revestíos de humildad; porque Dios resiste a los soberbios, Y da gracia a los humildes”, I-Pedro 5:1-5.

La enseñanza del apóstol Pedro, quien también como Jacobo y Juan pudo ver el esplendor de la gloria de Dios, nos indica que debemos enfocar nuestras vidas en servir a los demás. No es tratar de buscar prebendas para obtener riquezas materiales o alcanzar posiciones altas en nuestro desempeño, sino que entendamos que Dios nos permite llegar a alguna posición con el propósito de servir y este servir será siempre para gloria de su nombre.

Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida”, Romanos 5:10 y “Pues si por la transgresión de uno solo reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por uno solo, Jesucristo, los que reciben abundancia de la gracia y del don de la justicia”, Romanos 5:17.

El amor que motivó a Cristo a morir es el mismo que nos salva y está a nuestro alcance en nuestro diario vivir. Es entender también que, habiendo  empezado una vida con Cristo, tiene una reserva de poder y amor cada vez que lo necesitemos. ¡Qué gran promesa para los que aman a Cristo! Podemos reinar sobre el poder del pecado, sobre la amenaza de la muerte y los ataques de Satanás. La vida eterna es nuestra ahora y por siempre. Podemos vencer la tentación en el poder y la protección del amor y la vida de Jesucristo reinando en nuestros corazones.

Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a los hermanos. El que no ama a su hermano, permanece en muerte. Todo aquel que aborrece a su hermano es homicida; y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permanente. En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos”, I-Juan 3:14-16. El verdadero amor es un acto, no es un sentimiento. Produce dedicación y entrega total. El mayor acto de amor que cualquiera pueda hacer es entregarse a los demás. Es una vida totalmente entregada para servir en su totalidad a todos aquellos que necesiten de ese amor. Estamos llamados a llevar ese amor y esa vida a los demás.

Tengo algo que describir en este mensaje en lo referente a una vida de entrega, de dedicación a los demás. Desde el 29 de septiembre del 2022, junto a mi esposa Elena, Desde ese día en adelante, junto a Elena tuve  que visitar una diversidad de médicos especialistas, hasta llegar al jueves 22 de noviembre, cuando fuí intervenido quirúrgicamente del corazón. Es entendible que cada médico tiene quien le asista en todo; es una persona de confianza. Entre estas personas debo destacar a tres con sus respectivos nombres: Eunice, Johanna e Isaac. Cuánta entrega y dedicación de estos jóvenes en sus orientaciones y cuidados en todo lo referente a lo que se me estaba tratando. Su vida es una vida de servicio, de entrega y dedicación a lo que se han dedicado. Es lo mismo para todos los creyentes en Cristo Jesús. Estamos llamados a tener una vida totalmente de entrega en beneficio de los demás, nunca en buscar sobresalir por encima de otros, sino en servir y al hacerlo, estamos indicando que verdaderamente el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones para llevar vida a los necesitados.

Desde ese entonces a la fecha, mi esposa se ha dedicado en  cuerpo y alma para acompañarme en todo lo referente a mi salud. En la actualidad, estoy siendo tratado de una anemia crónica y un vértigo que, desde el 30 de diciembre del año pasado, azota mi vida. Gracias a Dios por mi esposa y las oraciones  de todos mis hermanos en la fe, desde aquí hasta tierras lejanas.

Dios ha sostenido mi vida por su misericordia y amor, además de los médicos que Él ha puesto para tratarme y, sin lugar a duda, la entrega incondicional de mi amada esposa Elena, la cual me ha acompañado en este corre corre de mi salud. ¡Dios es Bueno! y su misericordia es para siempre.

Les bendigo en Cristo Jesús, amados lectores, de lo que Dios me permite plasmar en este mensaje. ¡A Dios se la gloria por siempre! Amén.

  

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